Las guerras siempre se ceban con los seres más vulnerables, los niños y las niñas, a quienes -los malditos conflictos armados (como el de Siria)- les han robado su infancia, su tiempo para los juegos y su derecho a vivir feliz, de ir a la escuela y de vivir libres de toda violencia, para sumirlos en un tiempo indefinido, oscuro y triste donde los únicos compañeros de juego son las bombas, los disparos y el miedo. Y las secuelas enormes...
"Quiero un mundo sin fronteras, sin ejércitos disparando en las trincheras a otras personas asustadas, bajo leyes de gobiernos pacifistas disfrazados con oscuras ambiciones y sus cuentos tan baratos. Quiero un mundo sin mentiras que nos cuelan a diario gentes poderosas, que permiten que se mueran inocentes, quitándonos escuelas, medicinas, alimentos, viviendas... nuestros sueños, mientras alimentan la carrera de armamentos con descaro".
viernes, 10 de abril de 2015
El horror de la guerra de Siria en la cara de una niña
Las guerras siempre se ceban con los seres más vulnerables, los niños y las niñas, a quienes -los malditos conflictos armados (como el de Siria)- les han robado su infancia, su tiempo para los juegos y su derecho a vivir feliz, de ir a la escuela y de vivir libres de toda violencia, para sumirlos en un tiempo indefinido, oscuro y triste donde los únicos compañeros de juego son las bombas, los disparos y el miedo. Y las secuelas enormes...
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