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lunes, 22 de diciembre de 2014

Ariel Dulitzky: "Se necesita abrir las fosas para poder cerrar las heridas"


El experto del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas cree que la Ley de Memoria Histórica necesita un cambio de "espíritu" y afirma que para que la Ley de Amnistía deje de ser un estorbo es suficiente con un cambio de interpretación de los jueces. 


Ariel Dulitzky es experto del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas. Llegó a España el domingo de la semana pasada junto a Jasminka Dzumhur y hasta ayer, lunes, ha estado manteniendo reuniones con autoridades, víctimas de la dictadura franquista y expertos en legislación en materia de derechos humanos y memoria histórica. La labor del grupo ha sido la de examinar las principales iniciativas y políticas emprendidas por el Estado español sobre cuestiones relativas a las desapariciones forzadas o involuntarias de personas, y analizar en particular los aspectos concernientes a la justicia, la reparación y la memoria.

Las observaciones preliminares del Grupo de Trabajo fueron contundentes. Entre otras aseveraciones, el Grupo instó al Estado español a juzgar las desapariciones que tuvieron lugar durante la Guerra Civil y la Dictadura, así como a emprender las reformas necesarias para que la Ley de Amnistía no sea un obstáculo. Además, recomendó al Gobierno a dotar de contenido y fondos la Ley de Memoria Histórica y a colaborar con las asociaciones memorialistas y de víctimas.

En su informe preliminar han calificado de "lamentable" la situación de impunidad para los casos de desapariciones forzadas ocurridas durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. ¿Han manifestado al Gobierno y a las autoridades con las que se han reunido este calificativo? ¿Cómo han respondido?

Sí, se lo dijimos en la reunión de esta mañana [por ayer]. Nos escucharon atentamente y sobre ese aspecto aún no hemos recibido respuesta. Esta tarde les hemos enviado nuestras conclusiones preliminares, similares a las que presentamos aquí, y ellos hicieron algunas precisiones pero sobre este tema puntual, no nos han dicho nada.

"El Estado debe reparar a las víctimas con urgencia. No queda tiempo"

Tiene que ser un punto algo vergonzoso que vengan de la ONU para calificar de "lamentable" la situación de impunidad.

Sería bueno poder preguntarle a ellos.

También han constatado en sus observaciones la ausencia total de investigación judicial alguna en curso y el hecho de que ninguna persona ha sido condenada. A lo largo de su experiencia profesional, ¿ha visto situaciones similares de no reconocimiento e impunidad absoluta de los crímenes de una dictadura en un Estado democrático integrado en la UE como es el español?

Nosotros no comparamos situaciones de un país con otro. Lo que sí hemos visto en otros países donde ha habido patrones de impunidad es que siempre han podido ser quebrados por decisiones de los jueces, impulsos de los familiares o por respaldo de los poderes políticos. Por tanto, hemos visto que es posible pasar de la impunidad a la justicia parcial o plena. Pero es un proceso de muchos años.

En España han casi 40 años desde que murió el dictador. ¿Estamos dentro de la media de tiempo necesario para quebrantar la impunidad?

Cada proceso nacional requiere el tiempo que requiere. Nosotros sí vemos el efecto que transcurre el efecto del tiempo. En el caso español nosotros creemos que produce dos efectos que requieren que el Estado actúe con más diligencia y urgencia. El primero es que las últimas personas que vieron con vida a los desaparecidos hoy tienen más de 80 años. Por otro lado, los testigos que han visto donde los ejecutaron y donde están los cuerpos también tienen esa edad. La única forma de darle una satisfacción a esas personas es que hoy, no mañana, el Estado actúe con urgencia. No hay tres o cuatro décadas para dar respuesta.

Por otro lado, la evidencia física cada vez es más difícil de recuperar. La recuperación de documentos, cadáveres, etc. Todo esto hace que sea necesario más urgencia en las investigaciones, las excavaciones, en la preservación y descubrimiento de otros documentos, ordenación de archivos . El transcurso del tiempo nunca puede servir como excusa para que el Estado no actúe. Al contrario, debe servir para hacer una investigación más profunda.

Acabo de nombrar a las víctimas. Ustedes se han reunido con más de un centenar de víctimas y asociaciones. En el informe alaba el trabajo de las víctimas y las asociaciones memorialistas para la recuperación de la memoria. ¿Le ha sorprendido de alguna manera el espíritu de lucha de hombres y mujeres con más de 80 años que siguen reclamando verdad, justicia y reparación y que hacen un trabajo que ustedes señalan que debe realizar el Estado?

Dos reflexiones. El Estado sí ha delegado muchas de sus responsabilidades en estas asociaciones y eso sí es un problema aunque nosotros creemos que las asociaciones civiles no pueden ser sustituidas por el Estado por muy proactivo que este sea. Sí que me ha sorprendido, aunque no lo reflejamos en el comunicado de prensa, la juventud de la sociedad civil española en materia de Memoria. La mayoría asociaciones se han constituido en la década del 2000. En otros países tienen 20 o 30 años de existencia. En parte, esta juventud explica porque la respuesta del Estado español se empieza a producir a mediados del 2000.

Ley de Memoria

"La filosofía de la ley de Memoria Histórica debe cambiar".

La mayor respuesta por parte del Estado fue la Ley de Memoria Histórica. Ustedes la califican de "limitado alcance" y han criticado la carencia de presupuesto para su implementación. ¿Qué recomendaciones hacen al Gobierno para mejorar el alcance de la Ley?

Lo primero que debe cambiar es la filosofía de la Ley. Es decir, actualmente los familiares y las asociaciones son los que tienen que solicitar y el Estado en lugar de hacer una investigación da subvenciones. Tendría que ser: el Estado investiga, sistematiza la información, pone la información a disposición de toda la sociedad y se apoya de manera coordinada con familiares, asociaciones y Comunidades Autónomas.

Lo segundo, es que la Ley tendría que contener una obligación de un Plan Nacional de Búsqueda de desaparecidos. Nosotros sabemos que la búsqueda será muy difícil y que muchas de las personas desaparecidas nunca podrán ser identificadas, pero hay que analizar esto.

En tercer lugar, también debe haber una investigación de toda la información disponible. Hoy la información está completamente desperdigada y el Estado no compila ni analiza la información para poder hacer una investigación oficial estatal.

En cuarto lugar, la Ley no establece reparaciones económicas serias ni mecanismo de rehabilitación. Muchos de los testimonios hablan de los efectos psicológicos y el Estado nunca asumió estos efectos.

¿Han pedido explicaciones al Gobierno de por qué han dejado la Ley de Memoria sin presupuesto?

Sí y nos han dicho que fue una decisión fruto de la crisis económica y financiera que vive España. Lo otro que nos han dicho es que las demandas de subvenciones han bajado en los últimos años como preveía la Ley. Esta respuesta se la trasladamos a los familiares y organizaciones y recibimos una consistente respuesta de que las asociaciones quieren hacer muchísimas exhumaciones y no tienen fondos y no pueden hacerlas. Todas nos han dicho que si se hiciera una nueva convocatoria habría cientos de peticiones de subvenciones. Otra cosa es que la Oficina de Atención a las víctimas ha sufrido una variación de su nombre desapareciendo el concepto de víctimas. Muchos nos han dicho que no se trata solo de una cuestión de economía. La explicación que nos dieron actores de la sociedad civil es que era una opción política.

¿Y entre las dos versiones, usted con qué se queda?

La división de percepciones no es sólo cosa de España. Ocurre en muchos países. Lo que sí que hemos visto aquí es que el Gobierno tuvo la voluntad de explicarnos por qué hace lo que hace y por qué no hace lo que no hace a diferencia de otros gobiernos. Esto es interesante.

Cuando Mariano Rajoy era líder de la oposición y no había crisis económica, llegó a decir que su futuro Gobierno no daría ni un euro a la Memoria Histórica. Supongo que este dato ayuda a averiguar si las decisiones son económicas o políticas.

Nos facilitaron esas declaraciones y las escuchamos. No obstante, nosotros tenemos que evaluar políticas públicas de los Estados y no valoraciones de los candidatos a presidente del Gobierno.


Abrir las fosas

"Las desapariciones forzadas no son una cuestión del pasado sino una cuestión del presente".

Sobre las mejoras que me ha enumerado de la Ley de Memoria. Usted ha nombrado la necesidad de España de crear un el plan nacional de búsqueda de víctimas de desapariciones forzadas. Sectores de la sociedad española afirman, sin embargo, que la apertura de las fosas significa reabrir heridas y que por tanto hay que dejarlas cerradas. ¿Qué opina de esta afirmación?

Nosotros defendemos que las desapariciones forzadas no son una cuestión del pasado sino una cuestión del presente. Las heridas no están cerradas. No se pueden reabrir porque las heridas nunca se cerraron. Las víctimas y sus familiares nunca han podido tener su duelo. El duelo necesita tener un lugar donde representar el dolor de la separación con su ser querido. Esto nunca lo tuvieron los familiares de los desaparecidos. De modo, que las heridas no pueden estar cerradas. La apertura de fosas significa cerrar las heridas. Nosotros ponemos el mismo énfasis en tema de justicia como de verdad.

Hablaba de reparación económica, ¿ustedes defienden una reparación económica a las víctimas o, al menos, la devolución de las propiedades que fueron confiscadas durante la Guerra Civil a los llamados perdedores?

Eso sucedería en una Ley que hiciera una reparación integral sobre todos los aspectos y cuestiones sucedidas en la Guerra Civil. Si la reparación forzada implicó violaciones del derecho a la propiedad es algo sobre lo que nosotros no nos pronunciamos. La experiencia nuestra es que en las desapariciones forzadas, muchas veces, la reparación principal no es la económica sino la verdad y la justicia. Si España debe reparar económicamente o no a las víctimas es una cosa que debe hablar el Estado con las víctimas.

Valle de los Caídos

"Uno nunca puede saber que el Valle de los Caídos fue un lugar de enterramiento"

Ayer [por el domingo] visitaron el Valle de los Caídos. Quería preguntarles sobre lo ocurrido allí y lo que se les contó por parte de las autoridades. También preguntar si les dijeron que muchos de los cuerpos que allí yacen fueron robados a las familias de cementerios y fosas comunes.

El Valle de los Caídos es un ejemplo de que el Estado español no ha investigado toda la información disponible. Nos dijeron que en este lugar había personas enterradas de los dos bandos y que alrededor de 12.000 cuerpos estaban sin identificar. Sin embargo, podíamos presumir de qué bando eran las víctimas por el lugar de enterramiento. Les preguntamos si habían hecho un análisis del lugar de donde provenían los cuerpos para saber si hay más desconocidos de un bando u otro, si habían ido a archivos militares, civiles, donde fuera para investigar donde murieron y cómo. La respuesta volvió a ser no. El Estado tiene la información pero no la procesa. Es un ejemplo mínimo, pero allí hay 12.000 cuerpos y el Estado no trata de averiguar quiénes son.

Sobre el tema de la autorización familiar, nosotros preguntamos en el Valle. Nos dijeron que los desconocidos no tenían autorización familiar y que los demás, supuestamente, sí. Lo que nos han dicho es que no tienen forma de comprobar cómo se realizó esa autorización. Todo esto no se ha investigado. Sí que nos han dicho que la exhumación sería en algunos sectores imposible y en otros casi imposible. Hay que debatir el destino del Valle pero no es nuestro trabajo.

¿Puede ser un lugar de memoria, como sostienen sectores de la sociedad española, un lugar donde Franco está definido como anterior jefe de Estado?

Mi primera impresión al visitar el Valle de los Caídos es que uno nunca puede saber que es un lugar de enterramiento y nuestra recomendación es tomar como base del debate que debe tener la sociedad española el informe que realizó el comité de expertos (formado por Zapatero al final de su segunda legislatura). Hay solamente dos tumbas con nombres. Los otros 35.000 no tienen ninguno. Este es un tema que hemos visto.

¿Y su sensación personal cuando llegó allí? ¿Tuvo la sensación de poder entender algo de lo que sucedió en España visitando el Valle?

Yo al ver ese monumento mi primera pregunta fue: Yo, no siendo católico, ¿quisiera que mi memoria quedara preservada aquí? Ese símbolo excluye a los que no son cristianos. Esa fue mi primera impresión.

Ley de Amnistía

"La Ley de Amnistía no puede ser obstáculo para una investigación judicial".

En el informe preliminar, también han recomendado dejar sin validez jurídica la ley de amnistía en lo referente a la investigación de desapariciones forzadas. En España, la ley de amnistía ha sido considerada por muchos como la base de la transición y el perdón. ¿Puede una ley del olvido y no la investigación de la verdad ser base suficiente para una democracia?

Nosotros decimos que muchas veces son necesarios procesos de reconciliación para poner fin a dictaduras y a desapariciones forzadas. Lo que creemos es que la Ley de Amnistía no puede ser obstáculo para una investigación judicial y nuestro entendimiento es que no era ese el objetivo de la Ley de Amnistía del 77. Esta ley era para liberar a presos políticos y reintegrarlos a la vida política. No estaba pensada para frenar investigaciones judiciales. De modo, que treinta años después se haya descubierto la Ley de Amnistía con otro objetivo me genera dudas de si no hay otras interpretaciones posibles.

Ustedes han solicitado que esta ley deje de tener efectos jurídicos, pero no han sido los únicos. Diversos organismos internacionales, como ustedes señalan, también lo han solicitado. ¿Cuando hay tantas peticiones y ningún cambio legislativo, se puede interpretar una falta de voluntad política dentro del Estado español?

Un ejemplo. Estuve hace un año en Chile. La Ley de Amnistía de Chile sigue vigente pero hay 800 militares en prisión. No es una cuestión de la Ley sino de la interpretación. No hubo voluntad del poder legislativo para eliminar esta ley. No hubo voluntad del poder ejecutivo para eliminarla. Hubo voluntad del Poder Judicial para dejar de aplicarla. Por tanto, no se necesita ni al poder legislativo ni al ejecutivo, se necesita al judicial.

¿Entonces el problema está en el Poder Judicial español?

Las razones por las que se produce lo que se produce las desconocemos. Lo que sabemos es que el Poder Judicial ha cerrado todas las investigaciones. Quedan dos pero que no avanzan. Los motivos los debe decidir la sociedad española. Si es politización, formación de los jueces, forma en la que se eligen los jueces o cómo promoción, el tipo de carrera, el tipo de ingreso... Son todo factores que pueden contribuir. Es la sociedad española la que debe encontrar los errores.


Publicado en Público, el día 1 de octubre de 2013 | Por Alejandro Torrús

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Comienzan los trabajos en busca de Lorca en la Vega de Granada


Los trabajos previos a los sondeos arqueológicos que llevará a cabo un grupo de expertos de distintas universidades nacionales e internaciones en la zona en la que se cree que puede encontrarse la fosa en la que está enterrado el poeta Federico García Lorca, en Alfacar (Granada), arrancaron ayer martes.
Las primeras tareas consistirán en remover unos 600 metros cúbicos de terreno, para lo que la Consejería de Fomento tendrá que instalar unas vallas que rodeen el perímetro de la zona a intervenir y usar maquinaria, lo que se prolongará por alrededor de unos cuatro o cinco días, dando paso a la intervención arqueológica en sí, según han informado a Europa Press fuentes del equipo, coordinado por el arqueólogo Javier Navarro.
Será en una superficie de unos 300 metros cuadrados del conocido como Peñón del Colorado, entre la carretera que une Víznar con Alfacar, en un lugar en el que el mes de diciembre del pasado año un equipo de expertos, liderado también por Navarro, ya localizó con georradar un camino coincidiendo con el antiguo cauce de un arroyo y dos anomalías en el terreno, una de ellas con profundidad suficiente para ser un enterramiento común, en el borde del mismo.
La ubicación de estas dos anomalías coincide con los testimonios recogidos en su día por el periodista Eduardo Molina Fajardo, que señalaban el posible enterramiento en un “pozo alargado” con un color de tierra gris, junto a un pequeño camino (el cauce del arroyo descubierto), hipótesis investigada además después por Miguel Caballero, autor del libro Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca.
Sin embargo, el director general de Memoria Democrática, Luis Naranjo, incidió, durante la presentación de los trabajos, en que el objetivo no es la búsqueda de los restos del poeta, sino la localización y delimitación de fosas de víctimas de la Guerra Civil, y aclaró que, como en cualquier otro caso, si se encuentran restos óseos se comunicará el hallazgo a un juzgado para que decida al respecto.
Según Navarro, después de conocer la estratigrafía del terreno, gracias al georradar, lo siguiente será ahora retirar el material que cubre la zona estudiada, para después realizar una intervención arqueológica manual para delimitar las anomalías detectadas y hacer sondeos para comprobar la presencia de restos humanos, trabajos que cuentan con un presupuesto de unos 15.000 euros y que podrían prolongarse por un alrededor de unos 10 días.
No se trata de una exhumación, según el arqueólogo, ya que la decisión de ejecutarla corresponde a las familias de las víctimas –los Lorca y los allegados del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Joaquín Arcollas y Francisco Galadí, enterrados supuestamente junto a él– o a la administración competente, que podría actuar de oficio.
En el mismo enclave en el que ahora se va a intervenir ya trabajó el equipo de arqueólogos coordinados por Javier Navarro de finales de noviembre a diciembre del año pasado, a iniciativa de la Dirección General de Memoria Democrática, en un espacio ubicado frente al cortijo de Los Llanos de Corvera, conocido también como cortijo ‘Gazpacho’ o ‘Pepino’, a unos 500 metros del Barranco de Víznar, y a unos 400 metros del parque Federico García Lorca, donde la Junta de Andalucía ya lideró en 2009 otro proyecto para la búsqueda de fosas que acabó sin el hallazgo de evidencias de enterramiento alguno o esquirla de hueso.


FUENTE: andalucesdiario.es

jueves, 30 de octubre de 2014

104 Años sin Miguel Hernández

"Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas."

Tal día como hoy, pero de 1910, nacía en Orihuela, en tierras alicantinas, Miguel Hernández, el poeta que cantó a un esposo soldado y al niño yuntero, a la muerte y a la vida, pero también al amor y a la libertad; convirtiéndose su poesía en un reflejo de su compromiso social y político, y destacando por la hondura y autenticidad de sus versos. Hoy nos queremos acercar un poco más a este gran poeta, al "genial epígono del grupo [de la Generación del 27]", en palabras de Dámaso Alonso.

Miguel Hernández nació el 30 de octubre de 1910, en Orihuela, un pequeño pueblo del Levante español, rodeada del oasis exuberante de la huerta del Segura. Hijo de un contratante de ganado, su niñez y adolescencia transcurren por la aireada y luminosa sierra oriolana tras un pequeño hato de cabras. En medio de la naturaleza contempla maravillado sus misterios: la luna y las estrellas, la lluvia, las propiedades de diversas hierbas, los ritos de la fecundación de los animales. Por las tardes ordeña las cabras y se dedica a repartir la leche por el vecindario. Sólo el breve paréntesis de unos años interrumpe esta vida para asistir a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio de Santo Domingo, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión, destacando por su extraordinario talento.

En 1925, a los quince años de edad, tiene que abandonar el colegio para volver a conducir cabras por las cercanías de Orihuela. Pero sabe embellecer esta vida monótona con la lectura de numerosos libros de Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Darío, que caen en sus manos y depositan en su espíritu ávido el germen de la poesía. A veces se pone a escribir sencillos versos a la sombra de un árbol realizando sus primeros experimentos poéticos. Al atardecer deambula por el vecindario conociendo a Ramón y Gabriel Sijé y a los hermanos Fenoll, cuya panadería se convierte en tertulia del pequeño grupo de aficionados a las letras.

Ramón Sijé, joven estudiante de derecho en la universidad de Murcia, le orienta en sus lecturas, le guía hacia los clásicos y la poesía religiosa, le corrige y le alienta a proseguir su actividad creadora. El mundo de sus lecturas se amplía. El joven pastor va llevando a cabo un maravilloso esfuerzo de autoeducación con libros que consigue en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes. Don Luis Almarcha, canónigo entonces en la catedral, le orienta en sus lecturas y le presta también libros. Poco a poco irá leyendo a los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso, junto con algunos autores modernos como Juan Ramón y Antonio Machado. En el horno de Efén Fenoll, que está muy cerca de su casa, pasa largas horas en agradable tertulia discutiendo de poesía, recitando versos y recibiendo preciosas sugerencias del culto Ramón Sijé que acude allí a visitar a su novia Josefina Fenoll. Desde 1930, Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos.

Poseído por la fiebre de la fama, en diciembre de 1931 se lanza a la conquista de Madrid con un puñado de poemas y unas recomendaciones que al fin de nada le sirven. Aunque un par de revistas literarias, La Gaceta Literaria y Estampa, acusan su presencia en la capital y piden un empleo o apoyo oficial para el "cabrero-poeta", las semanas pasan y, a pesar de la abnegada ayuda de un puñado de amigos oriolanos, tiene que volverse fracasado a Orihuela. Pero, al menos, ha podido tomarle el pulso a los gustos literarios de la capital que le inspiran su libro neogongorino Perito en lunas (1933), extraordinario ejercicio de lucha tenaz con la palabra y la sintaxis, muestra de una invencible voluntad de estilo. Tras ese esfuerzo el poeta ya está forjado y ha logrado hacer de la lengua un instrumento maleable. En Orihuela continúa sus intensas lecturas y sigue escribiendo poesía. También sus amigos le preparan alguna actuación en público. En el Casino del pueblo recita y explica su "Elegía media del toro". Otra vez, en abril de 1933, es en Alicante donde interpreta la misma elegía después de una docta charla de Ramón Sijé sobre Perito en lunas. La prensa local se hace eco del acontecimiento literario alimentando en el joven poeta el ansia y sed de celebridad.

Un día, al salir de su trabajo, en una notaría de Orihuela, conoce a Josefina Manresa y se enamora de ella. Sus vivencias van hallando formulación lírica en una serie de sonetos que desembocarán en El rayo que no cesa (1936). Las lecturas de Calderón le inspiran su auto sacramental Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras, que, publicado por Cruz y raya, le abrirá las puertas de Madrid a su segunda llegada en la primavera de 1934. Allí se mantiene con un empleo que le ofrece José María de Cossío para recoger datos y redactar historias de toreros. 



En Madrid su correspondencia amorosa no se interrumpe y la frecuente soledad inevitable en la gran ciudad le hace sentir nostalgia por la paz e intimidad de su Orihuela. Las cartas abundan en quejas sobre la pensión, rencillas de escritores, intrigas, el ruido y el tráfico. Así es que en cuanto le es posible vuelve a su pueblo para charlar con los amigos, comer fruta a satisfacción y bañarse en el río. Aunque lentamente, va creándose en Madrid su círculo de amigos: Altolaguirre, Alberti, Cernuda, Delia del Carril, María Zambrano, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Entre ellos trata de vender algunos números de la revista El Gallo Crisis, recién fundada por Ramón Sijé, pero tienen que constatar que ésta no gusta a muchos de sus nuevos amigos. Neruda se lo confiesa abiertamente: "Querido Miguel, siento decirte que no me gusta El Gallo Crisis- Le hallo demasiado olor a iglesia, ahogado en incienso". Ramón Sijé teme perder a su gran amigo para sus ideales neocatólicos, pero pronto tienen que constatar que el ambiente de Madrid puede más que los ecos de la lejana Orihuela. Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales: "Celebro que no te hayas peleado con El Gallo Crisis pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico". Si Ramón Sijé y los amigos de Orihuela le llevaron a su orientación clasicista, a la poesía religiosa y al teatro sacro, Neruda y Aleixandre lo iniciaron en el surrealismo y le surgieron, de palabra o con el ejemplo, las formas poéticas revolucionarias y la poesía comprometida, influyendo, sobre todo Neruda y Alberti, en la ideología social y política del joven poeta provinciano. Superada esta crisis, Miguel Hernández es ya un poeta hecho y comienza a crear lo más logrado y genial de su obra.





"Para la libertad. 

El herido

I
(...)

II
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo, 
doy a los cirujanos.
Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, 
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida."

(El hombre acecha, 1938-39)



El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 le obliga a tomar una decisión. Miguel Hernández, sin dar lugar a dudas, la toma con entereza y entusiasmo por la República. No solamente entrega toda su persona, sino que también su creación lírica se convierte en arma de denuncia, testimonio, instrumento de lucha ya entusiasta, ya silenciosa y desesperada. Como voluntario se incorpora al 5º Regimiento, después de un viaje a Orihuela a despedirse de los suyos. Se le envía a hacer fortificaciones en Cubas, cerca de Madrid. Emilio Prados logra que se le traslade a la 1ª Compañía del Cuartel General de Caballería como Comisario de Cultura del Batallón de El Campesino. Va pasando por diversos frentes: Boadilla del Monte, Pozuelo, Alcalá. En plena guerra logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. Es una vida agitadísima de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga por prescripción médica a retirarse a Cox para reponerse. Varias obritas de Teatro en la guerra y dos libros de poemas que han quedado como testimonio vigoroso de este momento bélico: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939).

En la primavera de 1939, ante la desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera portuguesa y es devuelto a las autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid. Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad. Fatídicamente, arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido en prisión. El poeta -como dice lleno de amargura- sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su indefenso organismo se declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que se extiende a ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli resulta imposible. Entre dolores severos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente, llegando al fin de sus días un 28 de marzo de 1942, a los treinta y un años de edad, trucándose así una de las trayectorias más prometedoras de las letras españolas del siglo XX. 
"Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños".


FUENTES: Biografías y vidas; Los poetas.

jueves, 9 de octubre de 2014

La Memoria Histórica, Rajoy y el Franquismo

El borrón y cuenta nueva que supuso la vegonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible.


A nadie puede engañar el PP en el tema de la Memoria Histórica. Un año más la ley (LMH) queda sin presupuesto, sin dotación económica en los Presupuestos Generales. Antes de llegar al poder, Rajoy ya anticipó que no iba a dar ni un solo euro para que esta Ley pudiese cumplirse. Ya en 2007, recién aprobada la ley, prometió derogarla cuando llegase al poder, finalmente, de momento, no la ha derogado pero la ha dejado sin presupuesto desde que llegó a Moncloa, que para el caso es lo mismo, y suprimió la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, encargada de coordinar las exhumaciones de los restos de los desaparecidos.

La escusa esgrimida de la situación económica no tiene defensa alguna, máxime si tenemos en cuenta las subvenciones que se dan cada año a "fundaciones" como FAES (758.000 euros) o la Pablo Iglesias del PSOE (405.000 euros). Si lo anterior no es suficiente, por poner otro ejemplo de los muchos que hay, para nada influye la crisis en la donación anual (con dinero de todos) a la Iglesia Católica, una donación con la que con el importe de un solo mes ya se supera el total recibido por la LMH desde 200, en siete años.

Quiero incidir también en mi rechazo total a la repugnante calificación como "ayudas" a las víctimas, de un dinero destinado a cubrir unos gastos de exhumación e identificación que deberían correr íntegramente a cargo del Estado, ya que es el Estado el responsable de hacer justicia y reparar los daños ocasionados por esa España que lo sigue siendo.

Buena parte de la opinión pública se manifiesta en contra de destinar partidas económicas para un asunto al que incluso califican de, no sólo innecesario, sino también de suponer la apertura de unas heridas que deberíamos haber cerrado en 1978. Los que esto predican no se encuentran entre los herederos de las víctimas, la mayoría se encuentran entre los herederos de los verdugos. Cuarenta años tuvo el franquismo para hacer "justicia" a sus víctimas, todas fueron reconocidas y sus herederos y familias debidamente pensionados por el Estado, incluso haciéndoles merecedores de ciertos privilegios de todo tipo. Unas pensiones y unos privilegios que pagamos entre todos los españoles. No parece pues razonable que hoy se obstaculice a los herederos de las víctimas republicanas de la guerra civil y del franquismo al menos la posibilidad de dar digna sepultura a sus antepasados. Hacerlo como lo hace el Partido Popular sí que, desde luego, supone no ya la apertura de heridas, sino aumentar la ya de por sí extrema gravedad de las mismas.


El borrón y cuenta nueva que supuso la vergonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible. Es más, en dicha Ley, se debería haber incluido el reconocimiento a las víctimas, su localización, exhumación e identificación, que menos a cambio de "archivar" cientos de miles de crímenes. Si me apuran, los llamados padres de la Constitución, teniendo en cuenta de donde veníamos y venimos, bien podrían haber articulado en su texto los derechos de esas víctimas que lo fueron y que lo siguen siendo. Pero no, ni una cosa ni la otra, tuvimos que esperar 30 años desde el perdón oficial a Franco y a los franquistas para que el PSOE sacara adelante la Ley de Memoria Histórica, una ley con muchas carencias y errores pero que al menos promovía, entre otras cuestiones, la dignificación de los injustamente asesinados y hechos desaparecer.

El Partido Popular luchó con todas sus fuerzas para que la LMH no viera la luz, una vez aprobada sigue luchando con todos los medios a su alcance para que no se cumpla, no ya en lo relativo a las exhumaciones sino también en lo que atañe a la provocadora presencia en nuestras calles y edificios de los más rancios símbolos de la dictadura, símbolos que son ilegalmente protegidos por aquellos alcaldes nostálgicos del franquismo que abundan y mucho en las filas del Partido Popular y casos aislados entre los del PSOE como el del alcalde de Vigo.

Desde mi ignorancia jurídica me atrevería decir que el Gobierno que preside Rajoy está cometiendo un delito de prevaricación cuando impide que una ley se pueda desarrollar y cumplir sin más motivos que sus propios intereses. Acudir a la falta de medios económicos es una escusa burda. La dotación inicial que el PSOE fijó para esta ley en 2008 fue de 6 millones de euros, una cantidad que hoy representa escasamente un 0,6% de los presupuestos generales, dotación sobre la que se pueden admitir recortes en base a la situación económica, pero que de ninguna manera dichos recortes pueden ser del 100%.


Una actuación, la del Gobierno de Rajoy, que no puede ser más que el fruto de su vocación franquista, tardofranquista o neofranquista, no hay otra explicación posible. Los organismos internacionales condenan unánimemente que aún hoy en día existan fosas comunes repartidas por toda la geografía española y de forma contundente exigen al Gobierno español que se ponga fin a esta situación. La respuesta del Gobierno ha sido, una vez más, dejar la LMH sin dotación presupuestaria. Para ellos las víctimas republicanas de la guerra civil no existen. Existen para ellos las de ETA, las del 11M..., producto de acciones terroristas, pero no las provocadas por el franquismo en ejercicio de un auténtico terrorismo de Estado que se prolongó durante 40 años, vulnerando desde principio a fin la Declaración Universal de Derecho Humanos.

Ante este nuevo agravio, ¿qué debemos hacer? ¿Callar y padecerlo? Desde 2011 un pequeño grupo de ciudadanos y ciudadanas se reúnen cada jueves en la Puerta del Sol de Madrid manifestándose por la impunidad de los crímenes franquistas, reclamando justicia y reparación para las víctimas, apenas un par de docenas de personas pidiendo justicia para cientos de miles de españoles y españolas. Nadie les hace caso, pero desde sus convicciones y su inalterable memoria saben que son necesarios y necesarias, que son todo un ejemplo moral y así, con su tenacidad, hacen realidad la frase de Bertolt Brecht:
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".
Las calles españolas no exigen que la LMH se cumpla. Hay "mareas" que justamente reivindican derechos y libertades de todo tipo, pero ninguna que reclame la dignificación de los republicanos/as arrojados/as a fosas comunes y cunetas con un tiro en la nuca. La solidaridad con estas víctimas simplemente no existe. Los medios de comunicación callan, los políticos también. Sólo los descendientes de las víctimas luchan a través de las asociaciones para la Memoria Histórica (con mayúsculas), una lucha que ya debería haber terminado y que se presume interminable.

Si las fuerzas políticas de la oposición lo estiman "conveniente" bueno sería que por todos los medios a su alcance forzaran al Gobierno a incluir la dotación para la LMH en los presupuestos que se están debatiendo en el Congreso, no hacerlo les convierte en cómplices de esta, para mí, prevaricación. 


Benito Sacaluga


martes, 30 de septiembre de 2014

"Franco mató a toda mi familia"

"Siempre me he sentido abandonado por España. Nadie hizo nada por nosotros y por eso nunca quise volver allí", asegura Félix Amat, de 87 años.

El Habana llega a Southampton con los niños vascos, 25 de mayo de 1937-

75 años después de su evacuación, algunos de los 'niños' vascos cuentan en la SER cómo vivieron su exilio en Inglaterra lejos de sus padres. Algunos volvieron a reencontrarse con sus tierras, pero más de 250 personas no fueron reclamadas por nadie y han pasado su vida lejos de España. 

En 1937, durante la Guerra Civil Española, casi 4.000 niños y niñas del País Vasco fueron evacuados a tierras británicas. El Habana, un buque inglés con capacidad para 400 personas, se acercó hasta el puerto de Santurtzi (Bizkaia) y los trasladó hasta Southampton, en Inglaterra. Dejando atrás su tierra y sus padres, sólo llevaban consigo algo de ropa y un cartón donde figuraba su nombre y un número de identificación. 75 años después de esa evacuación, algunos de esos "niños" vascos cuentan su historia a la SER.

Cuando Bene González subió al Habana tenía 15 años. Al estar su padre en la guerra, lo más duro para ella fue dejar sola a su madre. "La separación de mi madre fue un trauma terrible porque yo era la mayor de mis hermanos y estaba muy apegada a ella" lamenta Bene. El viaje en barco fue una de las peores cosas que recuerda. La marea era fuerte y el Habana tenía capacidad sólo para apenas 400 personas. El miedo que caracterizaba el rostro de todos los niños que había a su alrededor fue lo que más la impresionó "esos niños lloraban de forma diferente. Los niños de ahora gritarían de pánico pero ellos lloraban en silencio y llamaban a su amaxo". 

Una vez en el Puerto de Southampton, había unos autobuses que llevaron a los niños y al personal docente y sanitario hasta los campamentos. "Llevábamos una vida aburrida. El día se nos hacía muy largo porque no había mucho que hacer", recuerda Bene. Uno de los peores momentos fue la noticia de la caída de Bilbao, "aquello era terrible, todo el mundo lloraba porque lo primero que pensamos era que si Franco había entrado a Bilbao habría matado a nuestros padres".

Más tarde, los niños fueron trasladados a las colonias, a Bene le tocó ir a Escocia donde asegura que llevaba una buena vida. Pero ella añoraba el día en el que pudiera volver a España y ver a sus padres. "En la colonia estaban preocupados porque ya se veía venir la Segunda Guerra Mundial, por eso yo tuve mucho miedo. Y menos mal que nada más llegar a España es cuando empezó la Guerra, aunque algunos se tuvieron que quedar porque sus padres fueron asesinados. Pero yo me alegro mucho de haber vuelto", celebra Bene González.

Otros "niños" no tuvieron tanta suerte. Una amiga de Bene, que se llamaba Encarnación Benavente, quedó desamparada y la acogió una familia inglesa. "Con 18 años, se casó con un marino de guerra y poco después tuvo un hijo. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, nos cuenta Bene, "empezó a trabajar en una fábrica porque su marido estaba en la Guerra y entonces enfermó de tuberculosis. Murió con 22 años dejando solo a su hijo, que apenas tenía dos años".

Para esta mujer de 90 años, la evacuación no fue cuestión de republicanos ni de franquistas, "tenía el objetivo de alejarnos de las bombas y fueron dos bandos en lo que desgraciadamente fue una Guerra Civil, en la que lucharon hermanos contra hermanos. Es lo más triste", concluye Bene.

La experiencia para Félix Amat fue totalmente diferente. Para él y para sus hermanos fue un viaje divertido en el que pudo disfrutar del mar y lo veía como una oportunidad de ver otro país lejos de lo que sucedía en ese momento en España: "yo no recuerdo que fuera tan horrible. Lo único duro que hubo es que no podíamos comer bien porque nos mareábamos", cuenta Amat. "Mis padres me explicaron que tenía que irme fuera durante 3 meses por la guerra y por los bombardeos. Durante esos días, la gente venía a Bilbao con sus maletas y sus animales porque pensaban que allí estarían más protegidos", explica este hombre que tiene ya 87 años.

El año anterior a su llegada a Inglaterra, se había celebrado la coronación del Rey Jorge VI y las calles aún permanecían decoradas por eso, nos cuenta Félix que "la llegada al puerto de Southampton fue divertida. Pensábamos que las banderas y la decoración era nuestro recibimiento, pero no fue así. Guardo muy buenos recuerdos de esa etapa de mi vida. Mi niñez en la colonia fue como un paraíso lejos de la Guerra". De los 4.000 niños, al menos 250 no fueron reclamados por sus padres después de la guerra. Félix Amat es uno de los que se quedaron en Inglaterra: "mis hermanos y yo no podíamos volver porque no sabíamos donde estaban nuestros padres. Después de 75 años todavía estamos aquí".

Pero Félix Amat tampoco quería volver a España porque ya se había hecho a la vida inglesa: "después de terminar la Segunda Guerra Mundial yo ya tenía novia. No quise volver porque no quería dejarla en Inglaterra". Aunque ese no fue el único motivo que le retuvo en esas tierras. Cuando localizó a su familia le comunicó que la posguerra en España estaba siendo muy dura y además "habían mandado una carta para que yo hiciera el Servicio Militar, pero como no estaba en Bilbao pues no la podía hacer. Cuando quise volver no me querían dar el pasaporte español porque me consideraban un prófugo". Pero por todo lo que pasó, Félix Amat no ha echado en falta España: "soy más inglés que español. Siempre me he sentido abandonado por España y por eso nunca he tenido ganas de volver".

José Armolea tenía tan sólo 13 años cuando sus padres le dijeron que él y su hermano tenían que coger ese barco para no morir en la Guerra Civil. Vivía en Portugalete desde donde zarpó el Habana: "vimos ese barco llegar un par de días antes". A pesar de escuchar a diario el sonido de las bombas, Armolea recuerda su vida en Bilbao como la mejor etapa de su vida. El viaja duró 48 horas y para José fue algo difícil de comprender: "no entendíamos lo que estaba pasando, ese campamento era enorme y estaba lleno de niños. Pero al principio no fue una dura experiencia, porque estaba convencido de que ganaríamos la guerra y la vuelta estaba cerca", recuerda José, ahora con 86 años. A Armolea no le gustó mucho Inglaterra. "Teníamos que hacer turnos para que cada día uno fuera a por la comida porque hacía mal tiempo y eso que la comida era inglesa y muy rara. Además teníamos que dormir en colchones de paja". Como al resto de niños, sus padres le aseguraron que iba a ser cuestión de 3 meses y que estaría en buenas manos. Pero las cosas no fueron tan bien como él se esperaba: "lo diré una y mil veces, Franco mató a toda mi familia".

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, José Armolea fue trasladado a Bournemouth con una familia inglesa que se hizo cargo de él hasta que empezó a trabajar. "¿Que qué pensaba? Pues que he tenido mucha suerte al tener una familia aquí y sólo trataba de vivir de la mejor manera posible. Es una situación difícil de entender y de explicar".


FUENTE: Cadena Ser | Imane Rachidi | 08-04-2012

sábado, 27 de septiembre de 2014

Memoria: Por el derecho de las víctimas a la Justicia

Por Jaime Ruíz, Presidente de AMESDE y miembro de la Plataforma Comisión de la Verdad



Los derechos a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas de crímenes de derecho internacional cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo (1936/1977) siguen siendo más de 2.300, más de 30.000 niñ@s robad@s, detenid@s, torturad@s, perseguid@s y ejecutad@s en juicios sumarísimos, suman más de 2.000.000 de víctimas de la dictadura franquista. No pueden ni deben quedar en el olvido. Éstas, en el caso de los crímenes de derecho internacional, tienen derecho a recurrir a jurisdicciones penales adicionales distintas de la jurisdicción nacional. Las víctimas tienen un derecho imprescriptible a la justicia penal en el marco de la jurisdicción universal. Y los estados están obligados a respetar y garantizar el derecho a la verdad para contribuir a acabar con la impunidad y promover y proteger los Derechos Humanos.

El derecho a la verdad en materia de violaciones manifiestas de los derechos humanos es un derecho inalienable y autónomo, vinculado al deber del Estado de proteger y garantizar los derechos humanos y a su obligación de efectuar investigaciones eficaces y garantizar recursos efectivos y reparación apropiada. Este derecho está vinculado con otros derechos y tiene aspectos tanto individuales como colectivos, y ha de considerarse un derecho intangible que no debe estar sujeto a restricciones. Desde el punto de vista conceptual, este derecho ocupa un lugar central y básico en el contexto de la lucha contra la impunidad y de la búsqueda de la justicia. El derecho a la verdad surge como uno de los tres pilares de los principios contra la impunidad, junto con el derecho a la justicia y el derecho a obtener reparación.

Un mecanismo importante para enfrentar abusos contra los derechos humanos cometidos en el pasado es el de la Comisión de la Verdad. Estas comisiones son órganos oficiales, temporales y de constatación de hechos que no tienen carácter judicial y se ocupan de investigar abusos de los derechos humanos, derecho humanitario que se hayan cometido a lo largo de varios años. Se ocupan en particular de las víctimas y concluyen su labor con la presentación de un informe final sobre las conclusiones de su investigación y sus recomendaciones. Han sido creadas más de 40 en distintos países con adecuaciones a cada una de sus realidades, todas con la pretensión de dar a las víctimas de estas violaciones, de forma apropiada y proporcional a la gravedad de la violación y a las circunstancias de cada caso, una reparación plena y efectiva, según se establece en los principios (19 al 23) y con las formas siguientes: restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantía de no repetición.


Las Comisiones de la Verdad prestan una valiosa ayuda a las sociedades con posterioridad a un conflicto al constatar hechos relacionados con infracciones de los derechos humanos en el pasado, fomentar la rendición de cuentas, preservar las pruebas, identificar a los autores y recomendar indemnizaciones y reformas institucionales. Estas comisiones han de garantizar su independencia, la verosimilitud de sus integrantes, información pública y una estrategia de comunicación sólida, de considerar las cuestiones de género, mostrarse solidarias con las víctimas de delitos o discriminación y contar con un claro apoyo internacional.

La Plataforma por la Comisión de la Verdad, en base a todo lo anterior, ha solicitado al Parlamento Europeo que condene los crímenes del franquismo e inste al gobierno español a la creación de una Comisión de la Verdad. Recordando que el Consejo de Europa (17 de marzo de 2006) ya recomendó a España la creación de una comisión de la verdad; al igual que el GT sobre desapariciones forzadas de la ONU ha hecho en un informe preliminar después de su última visita a nuestro país. Todo ello demuestra y anima a la Plataforma por la Comisión de la Verdad, formada por más de 100 entidades sociales, a seguir trabajando en sus peticiones, claramente fundamentadas y ante la evidencia de la inacción de los órganos judiciales españoles, los obstáculos que se ponen a las acciones judiciales iniciadas por otros países (Argentina), anulación práctica de la insuficiente ley de memoria y el silencio y opacidad del gobierno de la nación.



FUENTE: FIBGAR

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El pelotón que fusiló a Lorca


Todos tuvieron de recompensa 500 pesetas y un ascenso


La cara es el espejo del alma, dice con voz queda Miguel Caballero, el investigador que cerró el gran puzle de la muerte de Federico García Lorca con la identificación de quienes apretaron el gatillo: el pelotón que fusiló al poeta en Granada. Mariano, Benavides, Salvaorillo, Fernando, Antonio y Cascales. Cinco hombres sin piedad y uno con remordimientos.

Mientras recita sus nombres, Caballero contempla una vieja foto de Mariano, el jefe malencarado del piquete de ejecutores. "Era de carácter frío para fusilar", añade como queriendo completar el retrato. 

Madrugada del 17 de agosto de 1936. El termómetro marca 16 grados. Sólo los haces de luz de dos coches cuyos motores runrunean en el silencio rompen la oscuridad sobre el barranco de Víznar. En el segundo automóvil, un Buick descapotable de color rojo cereza, hace Federico su último viaje. A su lado lloran su maldita suerte dos banderilleros anarquistas y un maestro cojo con muletas. Se detiene la comitiva y empiezan los empujones, en la curva a la derecha que hay a la altura del cortijo Gazpacho.

Cuatro hombres saben que van a morir. Seis, que van a matar, porque la guerra los ha convertido en verdugos. Matarifes del disparo en la nuca, o en la frente, por la promesa de 500 pesetas de sobresueldo y un ascenso como guardias de asalto.


Quizá Federico estaba muerto antes de recibir los dos tiros de gracia. ¿Cómo no morirse al ver entre quienes te dan el paseo a aquel pariente de tu padre, el Benavides? Después anduvo el indeseable voceando por Granada el pim-pam-pum: "Le he dado dos tiros en la cabeza al cabezón". Frase que un compinche suyo, fanfarrón y mentiroso porque nunca estuvo allí, reformularía en los bares para pasar a la historia de la infamia: "Le ha dado dos tiros en el c... por maricón". 

Era un pelotón secreto, hasta hoy. Aquella madrugada -el reloj no daba las cuatro-, el cabo Mariano dispuso de su escuadra al completo. Todos con sus pístolas Astra (modelo 902 calibre 7,65 mm) al cinto y sus fusiles Mauser (modelo 1893) llenos de munición. Todos para hacer verdad, de manera póstuma, el verso que Federico había escrito -y tachado luego- en Poeta en Nueva York: "Y me ofrezco a ser devorado por campesinos españoles".

Hijo de jornaleros era Mariano Ajenjo Moreno, jefe del piquete y, con 53 años, el más veterano de los seis matarifes. Y Antonio Benavides Benavides, nieto de la hermana de la primera mujer del padre de Lorca, también tenía sangre de campo, por más que durante 10 años probara suerte como emigrante en Buenos Aires y, antes, su 1,64 de estatura le impidiera seguir la carrera de las armas, en la que destacó por su fiereza y crueldad en la guerra de Marruecos. Terminó sus días en una vida depravada.

Todo lo suyo, y lo Salvador Varo Leyva, Salvaorillo, el hijo huérfano de un zapatero de Chiclana; y lo de los campeones de tiro Juan Jiménez Cascales y Fernando Correa Carrasco; además del historial de Antonio Hernández Martín, con el que se cierra el pelotón, está en sus expedientes militares, que fueron la piedra de toque con la que Miguel Caballero pudo contrastar y cerrar su investigación, después de tres años y medio de labor detectivesca en registros civiles, cementerios y charlas con los más viejos del lugar.

Porque todos los que vivieron las últimas horas de Lorca, desde su detención en la casa familiar de su amigo Luis Rosales, donde se hallaba alojado, hasta que su cuerpo fue arrojado sin vida a una fosa frente al cortijo Gazpacho, están muertos salvo la mujer que le llevó su última cena. 

Se llama Eva María Rocaberti, tiene 101 años y la memoria roída por el alzhéimer. Vivía en Víznar con su marido Manuel Martínez Bueso, hombre de confianza del capitán al mando de las tropas en el frente de Víznar, José María Nestares.

Aunque fueran tiempos de gran matanza (la sublevación de Franco contra la II República había empezado un mes antes), los verdugos del fusilado más famoso de la Guerra Civil no han podido hacer desaparecer sus nombres de la Historia. Coincidiendo con el 75 aniversario de la matanza (y del inicio de la guerra), Caballero los ha desenterrado, sin más propósito que contar toda la verdad.

El teniente coronel retirado de la Guardia Civil Nicolás Velasco (mano derecha del gobernador de Granada), fue quien, en ausencia del funcionario, ordenó la detención y posterior traslado de Lorca al barranco. Las acusaciones, poco claras, se han relacionado con su afinidad con el Frente Popular y su abierta homosexualidad.

El investigador sugiere que el dramaturgo fue víctima de un ajuste de cuentas entre familias. Su padre, Federico García Rodríguez, estaba enfrentado a las familias Roldán y Alba. Velasco era protector de los Roldán.

13:30 del 16 de agosto. El exdiputado derechista Ramón Ruíz Alonso; el falangista Federico Martín Lagos y el abogado Juan Luis Trescastro (rival político, años atrás, del padre del poeta) se presentan en el número 1 de la calle Angulo de Granada, el domicilio familiar de los Rosales, para llevar detenido a Lorca (quien había buscado refugio en sus amigos, tras ser golpeado una semana antes por un piquete de exaltados) al Gobierno Civil. De allí, caída la noche, sería trasladado en coche a La Colonia, en Víznar, un viejo molino que funcionaba como centro de detención y corredor de la muerte para quienes iban a ser fusilados sin juicio ni procedimiento penal. 

Y allí, apartados de la vista de todos es donde se cruzan los destinos de Lorca y el pelotón del cabo Mariano. "Llegó sobre las 11:30 o 12 de la noche", dejó dicho Nestares en una entrevista, a finales de los 60, con el investigador Eduardo Molina Fajardo.

"Yo estaba dormido", proseguía su relato Nestares, "y entró y me despertó el teniente de asalto Martínez Fajardo. Me dijo que llevaba una orden para fusilar a cuatro. Uno de ellos era Federico. A mí me molestaba atrozmente esto. Llamé a Manolo Martínez Bueso para que los guiara, los vigilara y presenciara la ejecución".

Pero fueron uniformados de Nestares quienes mataron a Lorca. "Eran soldados sin sentido de culpa. Sólo uno, que sepa, dio muestras de sufrir las ejecuciones como un martirio. Era Jiménez Cascales", dice Caballero. "Esto no es para mí", se lamentaba cuando Nestares lo asignó por su precisión como tirador. Quienes convivieron con él temieron que terminara loco. 

Han pasado 75 años y Caballero, el investigador, abre los brazos en cruz marcando sobre la tierra el lugar donde él cree que fueron ejecutados y sepultados Federico García Lorca, los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Juan Arcoya Cabezas y Don Dióscoro, el maestro cojo de Pulianas que les contaba a sus alumnos que Dios no existía.

"Por aquí, por aquí...". El sitio dista 400 metros del que señaló el biógrafo lorquiano Ian Gibson y donde la Junta de Andalucía realizó hace poco la célebre, y fallida, excavación en busca de Lorca.

"De los banderilleros -explica- Galadí era el más peligroso". Que los fusilaran con Lorca fue puro azar de aquellos días atroces. A Lorca nadie lo olvidará. Él se quedó sin nadie en vida. De niño le mataron a su padre, un guardia forestal, su madastra y un hermanastro. Al morir, nadie reclamó su cuerpo. Terminó en un osario común. Dicen que fueron dos tiros. Que iba en pijama.



FUENTE: EXPRESO.EC

PARA SABER MÁS:

- Homenaje falangista, en 1937, a Federico García Lorca

- 78 Años del Fusilamiento de Federico García Lorca (I)

- 78 Años del Fusilamiento de Federico García Lorca (II). El asesinato de García Lorca. Reconstrucción de un crimen