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miércoles, 4 de marzo de 2015

El ataque del Gobierno de Rajoy al pueblo griego (y al español)

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra


El desastre al cual nos han llevado en Europa la aplicación de las políticas neoliberales impuestas a las distintas naciones y pueblos de los países de la Eurozona por parte de partidos gobernantes de sensibilidad conservadora como la democracia cristiana, o por parte de partidos liberales o partidos de tradición socialdemócrata que hicieron suyo el socioliberalismo imperante (abandonando cualquier vocación transformadora que hubieran tenido) explica que hayan surgido movimientos contestatarios de protesta, portadores de visiones y propuestas distintas, cuando no opuestas, a las dominantes. Algunos de estos movimientos son claramente de izquierdas que, o bien nuevos o reciclados de partidos existentes, representan una esperanza de cambio que está canalizando el gran enfado de las clases populares (que constituyen la mayoría de la población) en estos países, y que han alcanzado unos niveles de apoyo popular que los establishments financieros y económicos que instrumentalizan los poderes políticos y mediáticos de tales países han considerado alarmantes, tal y como ocurre en España. Y lo que más les ha asustado es que, lejos de la imagen del revolucionario bolchevique dispuesto a tomar el Palacio de Invierno, estos movimientos son movimientos pacíficos, no violentos, que exigen democracias denunciando el régimen llamado democrático surgido en el caso español de una Transición inmodélica de la dictadura a la democracia, por sus enormes limitaciones y por el abusivo control que se ha hecho de las instituciones llamadas representantivas por parte de aquellos poderes financieros, económicos y mediáticos. Tales movimientos han sido exitosos en desenmascarar el discurso oficial supuestamente democrático, que contrasta tan claramente con sus prácticas y políticas públicas, de claro corte antidemocrático. En este contexto, exigir democracia real es una demanda revolucionaria hoy en estos países, incluyendo España.


Predeciblemente, tales establishments han respondido con una enorme agresividad (sin precedentes desde la revuelta militar y la represión que le siguió en el año 1936) que no tiene límites, en sus manipulaciones, mentiras y falsedades. Ejemplos hay miles de ellos. El Presidente Rajoy, jefe de un partido profundamente afectado por la corrupción, continuador de la derecha que controlaban los aparatos del Estado dictatorial, alarmaba hace unos días a la población, presentando estos movimientos contestatarios prodemocráticos como portadores de valores peligrosos subrayando que "no podemos volver a las ideas que fueron liquidadas cuando cayó el muro de Berlín", presentándoles como proponentes del régimen soviético que había existido al este de tal muro. La desvergüenza de tal personaje no tiene límites, pues seguro que sabe que las demandas de tales movimientos distan mucho, y en realidad son opuestas, a las que se dieron en aquella parte del continente europeo.

Lo que ocurre es que las fuerzas dominantes en Europa, desde la Sra. Merkel al Sr. Rajoy, han sido responsables de unas políticas que han dañado enormemente el bienestar de la población, y los movimientos populares que están surgiendo, desde Syriza en Grecia a Podemos en España, desean interrumpir tales políticas, realizadas todas ellas sin mandato popular, para, a través de nuevas instituciones auténticamente democráticas, permitir el desarrollo de propuestas de orientación socialdemócratas, olvidadas y abandonadas por los partidos que llevan tal nombre, bajo el argumento de que el desarrollo de tales políticas era y es imposible de realizar en el mundo actual. Así, el Presidente Zapatero congeló las pensiones para ahorrar 1.500 millones de euros, cuando podría haber conseguido ahorrar mucho más eliminando la bajada del impuesto de patrimonio, con lo cual hubiera conseguido 2.100 millones de euros. Y el Presidente Rajoy recortó 6.000 millones de euros de la sanidad pública española para pagar la deuda cuando podría haber conseguido casi la misma cantidad revirtiendo la bajada de impuestos de las empresas que facturan más de 140 millones de euros al año (que representan el 0,18% del total de empresas), consiguiendo así una cantidad semejante. Presentar estas alternativas como bolcheviques habla mucho del presentador y de su capacidad de falsificar la realidad.

El argumento que aduce la imposibilidad de estas políticas de corte socialdemócrata es político y no económico o financiero. Este último discurso se utiliza para ocultar el primero. En realidad, muchas de las políticas propuestas se están realizando en varios países. 

La división entre los pueblos como su estrategia

Una manera de que tales establishments conservadores y liberales se perpetúen y reproduzcan es intentando dividir a las clases populares, utilizando un nacionalismo excluyente que sitúa a unos ciudadanos en contra de otros. El gobierno Rajoy está utilizando una visión nacionalista españolista que excluye cualquier visión plurinacional del Estado español, presentándose como los únicos defensores de la "patria", un mensaje que contrasta con sus comportamientos de docilidad (antipatriótica) hacia aquellos intereses extranjeros que, en defensa de sus propios intereses, están dañando profundamente el bienestar de los españoles. Es vergonzoso que se hayan convertido en los máximos defensores de las medidas de austeridad impuestas con gran dureza y mezquindad al pueblo griego (y al español) por presiones del establishment alemán (ver "El ataque frontal del gobierno alemán y el BCE a Grecia", Público, 18.02.15).

Este comportamiento se ha reproducido en intentar crear un enfrentamiento entre las clases populares españolas (los pensionistas y los parados, en concreto) y las griegas. Hemos visto estos días, de nuevo, al Presidente Rajoy, a los Ministros Montoro, de Guindos y al Sr. Margallo, repitiendo que los pensionistas y los parados han visto recortar sus beneficios para que España pudiera ayudar a la población griega en un acto de solidaridad que el gobierno Syriza griego violaría si el gobierno griego dejara de retornar el dinero que fue prestado por los pensionistas y por las personas en paro en España al pueblo griego. El nivel de sinvergonzonería alcanza unos niveles que no se había visto desde tiempos de la dictadura. Por desgracia, el economista de El País, el Sr. Díez, asesor del señor Zapatero, añadió su voz a tal argumentario: "la quita supondría una pérdida de unos 400 euros para cada ciudadano alemán y unos 300 euros para cada ciudadano español" ("El avispero griego, El País 12.01.15). 

La falsedad del argumentario neoliberal

La impresión de que los pensionistas y los parados tienen reducida su cobertura y beneficios porque el Estado le ha prestado dinero al pueblo griego, implica que, en el presupuesto del Estado español, ha habido un ítem de 26.000 millones de euros (la cantidad supuestamente prestada) que se han utilizado para prestarlos a los ciudadanos griegos a fin de que puedan atender a sus necesidades, a costa de no subir las pensiones (que podrían haberse subido un 38% según Margallo, en caso de que no hubiera habido tal transferencia). Esto no es cierto. Es una falsedad y es imposible que el Sr. Margallo y todos los otros ministros previamente citados no lo supieran. Es condición para ser Presidente y Ministro conocer un mínimo las cuentas del Estado. Y aun cuando el nivel de exigencia para tales Ministros del gobierno popular no es muy alto, seguro que saben que ello no es cierto.

En realidad, la gran mayoría de estos fondos son bonos públicos del Estado Español, asignados por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera que facilitaron que el Estado griego pudiera pagar las deudas, consecuencia, en parte, del rescate a los bancos tanto griegos como alemanes, franceses y españoles en su famoso rescate del 2011 y 2012 que, por cierto, aumentó enormemente la deuda pública griega. También estos y otros fondos fueron utilizados como avales para que fueran utilizados por empresas, incluyendo españolas, en su negocio en Grecia. Estos bonos y avales, por cierto, generan beneficios al Estado español y a sus compradores.

Es más, el Estado español, bajo el mandato del Sr. Rajoy, de los Ministros Montoro, de Guindos y el Sr. Margallo, ha apoyado el gasto de millones de euros para rescatar el sistema bancario español. Según datos del Banco de España de más de 61.000 millones de euros de fondos públicos aportados desde 2009 para la reestructuración del sistema financiero español, hasta la fecha no se han recuperado ni 2.000 millones. Y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), la entidad pública creada exclusivamente para rescatar la banca privada española, ha admitido haber perdido ya más de 37.000 millones de euros.

Con este dinero podrían haberse subido las pensiones y aumentado la cobertura del paro. Las palabras de todos estos personajes no son más que un intento de manipulación fallida. Y lo más ofensivo de todo esto es la bajeza de intentar enfrentar a españoles y griegos recurriendo al sufrimiento de tantos hogares en España que se encuentran en una precariedad sin precedentes por culpa única y exclusivamente de las políticas austericidas implementadas y promovidas por el gobierno del que forman parte.

En base a esta experiencia, que el gobierno popular se presente como salvador de la población griega, a costa de la población española, es una falsedad como un templo. Han movido cielo y tierra para apoyar al gobierno alemán en su dureza y mezquindad, negando el respiro que pedía Syriza para poder atender el desastre humano que las políticas neoliberales promovidas por Merkel y Rajoy han impuesto en aquel país. Estas políticas alcanzaron niveles de crueldad, en un caso de terrorismo financiero, dificultando a la vez que pudieran también cambiarse las políticas de austeridad en Grecia.

Una última observación. Sería importante que los dirigentes del gobierno popular conocieran mejor los sistemas públicos que están destruyendo. Cuando Margallo indicó que con los 26.000 millones supuestamente prestados a Grecia "se podría haber aumentado un 38% las pensiones públicas" muestra su grado de ignorancia. El gasto en pensiones según el presupuesto de 2015 es de 131.658 millones de euros. Un 38% más de esta cantidad (la sugerida por el ministro) son 50.030 millones más, no 26.000 millones como él indica. ¿Qué no conoce el presupuesto del gobierno?


FUENTE: Blogs.Público

martes, 24 de febrero de 2015

¿Cuánto dinero le debe Grecia a España?


Por Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Martínez Núñez


En los últimos días varios representantes políticos han opinado sobre la cantidad de dinero que tiene en juego el Estado español en Grecia, a tenor de la posibilidad de que el gobierno griego consiga reestructurar su deuda pública o aplicar alguna quita parcial. En particular, el portavoz del PP en la Eurocámara, Esteban González Pons, hizo la siguiente declaración: "Los españoles les prestamos 26.000 millones, y yo no soy partidario de perdonárselos; que nos los devuelvan, porque nosotros también los necesitamos". Por su parte, el ministro de economía Luis de Guindos afirmó lo siguiente: "Hay 26.000 millones de euros prestados y España tiene que velar por ese dinero, que es de todos los españoles. Yo creo que cualquier político responsable lo que quiere es que ese dinero se recupere". Por último, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, sostuvo que si España no hubiese prestado 32.744 millones de euros a Grecia podrían haber aumentado "las prestaciones un 50% o aumentar las pensiones un 38%". 

En primer lugar, y tal como se puede observar, las cifras que facilitaron estos dirigentes no coinciden: un propósito de este documento es explicar a qué se deben estas diferencias. En segundo lugar, algunas de sus afirmaciones son directamente falsas; el segundo propósito del documento es explicar de forma asequible y sencilla por qué lo son. Veamos.

- En mayo de 2010, el Eurogrupo propuso que todas las economías del euro prestaran dinero al Estado griego, que ya atravesaba grandes dificultades de financiación. Todos los países aceptaron la propuesta menos Eslovaquia. Portugal e Irlanda se retiraron del programa cuando pidieron su propio rescate. El Estado español terminó prestando a Grecia 6.659,48 millones de euros en correspondencia por su peso en la Eurozona. La deuda pública española aumentó en esa cantidad. Cuando transcurra el plazo acordado (en torno a 16 años), el Estado español verá de vuelta ese dinero. Si Grecia realiza una quita parcial a esos préstamos (algo que ya no pretende el gobierno de Syriza), el Estado español no vería de vuelta todo el dinero, pero sí una parte. Sólo en el caso extrañamente raro y altamente improbable de que Grecia realizara una quita total a todos esos préstamos, España no recuperaría ni un euro de esos 6.659,48 millones.

- Durante los dos próximos años el Banco Central Europeo (BCE) estuvo comprando deuda pública griega (por lo tanto, la deuda pública española no aumentó ni un euro). Cuando transcurra el plazo de vencimiento de esos títulos de deuda, el BCE recibirá el dinero que utilizó en las compras (España no recibirá nada). Si Grecia realiza una quita parcial a esos títulos (algo que ya no pretende el gobierno de Syriza), el BCE no vería de vuelta todo el dinero, y España tendría que asumir pérdidas por la parte correspondiente. Sólo en el caso extrañamente raro y altamente improbable de que Grecia realizar una quita total a todos esos títulos, España tendría que asumir pérdidas por 2.587 millones de euros (en correspondencia a su participación en el capital del BCE).

- Dos años más tarde, en mayo de 2012 el Eurogrupo decidió que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera gestionara las nuevas ayudas a Grecia. Este organismo logró que los inversores privados prestaran dinero a Grecia haciendo que los Estados europeos avalaran los préstamos. España avaló la cantidad de 18.113 millones de euros, y por lo tanto su deuda pública no aumentó nada. Cuando transcurra el plazo acordado (en torno a 30 años), Grecia devolverá el dinero a los inversores privados (España no recibirá nada). Si Grecia realiza una quita parcial a esos títulos (algo que ya no pretende el gobierno de Syriza), el Estado español tendría que pagar parte de esa cantidad no devuelta. Sólo en el caso extrañamente raro y altamente improbable de que Grecia realizara una quita total a todos esos títulos, España tendría que pagar 18.113 millones de euros.


La suma de las tres cantidades que perdería el Estado español en ese muy improbable y absurdo caso alcanza los 27.359,48 millones de euros, que es el volumen al que se refirieron de forma aproximada tanto Luis de Guindos como Esteban Pons. Lo importante es entender que sus afirmaciones no hacen honor a la realidad por varios motivos: en primer lugar, es absurdo situarse en ese hipotético caso que nadie considera, que es el de que Grecia haga una quita total a toda la deuda que afecta a España (y más aún sabiendo que el gobierno de Syriza ha abandonado esa posibilidad). En segundo lugar, incluso aunque la quita total tuviese lugar, España no "recuperaría todo ese dinero" (como dicen los citados responsables políticos) porque, tal y como se ha explicado, buena parte del dinero se lo devolverá Grecia al BCE y a los inversores privados, no a España.

Con respecto a la cifra (superior) que facilitó el ministro Margallo hay que entender que sumó cantidades que no debería haberlo hecho en ningún caso. A esos 26.000 millones de euros el ministro añadió los aproximadamente 6.000 millones de euros que se registran en el sistema interbancario europeo Target2 (esta cantidad cambia cada día). Pero se trata de un error importante, porque esa cantidad no es deuda del Estado griego frente al español ni se lo parece. En el sistema Target2 se anota todo el dinero que sale de un país de la zona euro hacia otro. El dinero puede salir porque se haya producido un préstamo entre Estados o por muchos otros motivos. La forma de anotar una salidad se representa en el "pasivo" del banco central del país en cuestión, y esto es lo que Margallo o sus asesores han confundido como "deuda". Por ejemplo, cuando un ciudadano griego saca el dinero de su banco (porque teme la quiebra del banco o por cualquier otra razón) y lo deposita en un banco español, en el sistema interbancario se anota una "deuda" del Banco de Grecia frente al Banco de España. Al mismo tiempo también se anota una "deuda" por la misma cantidad del banco español frente al ciudadano griego. Pero son sólo anotaciones contables; no es que el Estado español le haya prestado dinero al griego.

La perversa intención de manipular los datos para sembrar el miedo (y el odio) es evidente en este último caso, pero también se desprende lo mismo de las afirmaciones del ministro de economía y del portavoz del PP en la Eurocámara. Sus afirmaciones son incorrectas y su análisis no es riguroso: no tiene sentido remarcar lo que España perdería en un hipotético caso extremo que difícilmente ocurrirá, y mucho menos manipular los mensajes para que dé la impresión de que si Grecia cumple sus compromisos veríamos aumentar las arcas públicas en cantidades importantes. El interés de estos representantes políticos por situar a la ciudadanía frente a la posición del nuevo gobierno griego salta a la vista.



FUENTE: FEC (Fundación por la Europa de los ciudadanos).