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jueves, 9 de octubre de 2014

La Memoria Histórica, Rajoy y el Franquismo

El borrón y cuenta nueva que supuso la vegonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible.


A nadie puede engañar el PP en el tema de la Memoria Histórica. Un año más la ley (LMH) queda sin presupuesto, sin dotación económica en los Presupuestos Generales. Antes de llegar al poder, Rajoy ya anticipó que no iba a dar ni un solo euro para que esta Ley pudiese cumplirse. Ya en 2007, recién aprobada la ley, prometió derogarla cuando llegase al poder, finalmente, de momento, no la ha derogado pero la ha dejado sin presupuesto desde que llegó a Moncloa, que para el caso es lo mismo, y suprimió la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, encargada de coordinar las exhumaciones de los restos de los desaparecidos.

La escusa esgrimida de la situación económica no tiene defensa alguna, máxime si tenemos en cuenta las subvenciones que se dan cada año a "fundaciones" como FAES (758.000 euros) o la Pablo Iglesias del PSOE (405.000 euros). Si lo anterior no es suficiente, por poner otro ejemplo de los muchos que hay, para nada influye la crisis en la donación anual (con dinero de todos) a la Iglesia Católica, una donación con la que con el importe de un solo mes ya se supera el total recibido por la LMH desde 200, en siete años.

Quiero incidir también en mi rechazo total a la repugnante calificación como "ayudas" a las víctimas, de un dinero destinado a cubrir unos gastos de exhumación e identificación que deberían correr íntegramente a cargo del Estado, ya que es el Estado el responsable de hacer justicia y reparar los daños ocasionados por esa España que lo sigue siendo.

Buena parte de la opinión pública se manifiesta en contra de destinar partidas económicas para un asunto al que incluso califican de, no sólo innecesario, sino también de suponer la apertura de unas heridas que deberíamos haber cerrado en 1978. Los que esto predican no se encuentran entre los herederos de las víctimas, la mayoría se encuentran entre los herederos de los verdugos. Cuarenta años tuvo el franquismo para hacer "justicia" a sus víctimas, todas fueron reconocidas y sus herederos y familias debidamente pensionados por el Estado, incluso haciéndoles merecedores de ciertos privilegios de todo tipo. Unas pensiones y unos privilegios que pagamos entre todos los españoles. No parece pues razonable que hoy se obstaculice a los herederos de las víctimas republicanas de la guerra civil y del franquismo al menos la posibilidad de dar digna sepultura a sus antepasados. Hacerlo como lo hace el Partido Popular sí que, desde luego, supone no ya la apertura de heridas, sino aumentar la ya de por sí extrema gravedad de las mismas.


El borrón y cuenta nueva que supuso la vergonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible. Es más, en dicha Ley, se debería haber incluido el reconocimiento a las víctimas, su localización, exhumación e identificación, que menos a cambio de "archivar" cientos de miles de crímenes. Si me apuran, los llamados padres de la Constitución, teniendo en cuenta de donde veníamos y venimos, bien podrían haber articulado en su texto los derechos de esas víctimas que lo fueron y que lo siguen siendo. Pero no, ni una cosa ni la otra, tuvimos que esperar 30 años desde el perdón oficial a Franco y a los franquistas para que el PSOE sacara adelante la Ley de Memoria Histórica, una ley con muchas carencias y errores pero que al menos promovía, entre otras cuestiones, la dignificación de los injustamente asesinados y hechos desaparecer.

El Partido Popular luchó con todas sus fuerzas para que la LMH no viera la luz, una vez aprobada sigue luchando con todos los medios a su alcance para que no se cumpla, no ya en lo relativo a las exhumaciones sino también en lo que atañe a la provocadora presencia en nuestras calles y edificios de los más rancios símbolos de la dictadura, símbolos que son ilegalmente protegidos por aquellos alcaldes nostálgicos del franquismo que abundan y mucho en las filas del Partido Popular y casos aislados entre los del PSOE como el del alcalde de Vigo.

Desde mi ignorancia jurídica me atrevería decir que el Gobierno que preside Rajoy está cometiendo un delito de prevaricación cuando impide que una ley se pueda desarrollar y cumplir sin más motivos que sus propios intereses. Acudir a la falta de medios económicos es una escusa burda. La dotación inicial que el PSOE fijó para esta ley en 2008 fue de 6 millones de euros, una cantidad que hoy representa escasamente un 0,6% de los presupuestos generales, dotación sobre la que se pueden admitir recortes en base a la situación económica, pero que de ninguna manera dichos recortes pueden ser del 100%.


Una actuación, la del Gobierno de Rajoy, que no puede ser más que el fruto de su vocación franquista, tardofranquista o neofranquista, no hay otra explicación posible. Los organismos internacionales condenan unánimemente que aún hoy en día existan fosas comunes repartidas por toda la geografía española y de forma contundente exigen al Gobierno español que se ponga fin a esta situación. La respuesta del Gobierno ha sido, una vez más, dejar la LMH sin dotación presupuestaria. Para ellos las víctimas republicanas de la guerra civil no existen. Existen para ellos las de ETA, las del 11M..., producto de acciones terroristas, pero no las provocadas por el franquismo en ejercicio de un auténtico terrorismo de Estado que se prolongó durante 40 años, vulnerando desde principio a fin la Declaración Universal de Derecho Humanos.

Ante este nuevo agravio, ¿qué debemos hacer? ¿Callar y padecerlo? Desde 2011 un pequeño grupo de ciudadanos y ciudadanas se reúnen cada jueves en la Puerta del Sol de Madrid manifestándose por la impunidad de los crímenes franquistas, reclamando justicia y reparación para las víctimas, apenas un par de docenas de personas pidiendo justicia para cientos de miles de españoles y españolas. Nadie les hace caso, pero desde sus convicciones y su inalterable memoria saben que son necesarios y necesarias, que son todo un ejemplo moral y así, con su tenacidad, hacen realidad la frase de Bertolt Brecht:
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".
Las calles españolas no exigen que la LMH se cumpla. Hay "mareas" que justamente reivindican derechos y libertades de todo tipo, pero ninguna que reclame la dignificación de los republicanos/as arrojados/as a fosas comunes y cunetas con un tiro en la nuca. La solidaridad con estas víctimas simplemente no existe. Los medios de comunicación callan, los políticos también. Sólo los descendientes de las víctimas luchan a través de las asociaciones para la Memoria Histórica (con mayúsculas), una lucha que ya debería haber terminado y que se presume interminable.

Si las fuerzas políticas de la oposición lo estiman "conveniente" bueno sería que por todos los medios a su alcance forzaran al Gobierno a incluir la dotación para la LMH en los presupuestos que se están debatiendo en el Congreso, no hacerlo les convierte en cómplices de esta, para mí, prevaricación. 


Benito Sacaluga


sábado, 13 de septiembre de 2014

Las mentiras de Rajoy o la zorra que guarda el gallinero.

Esperar que Mariano Rajoy diga la verdad es como esperar que la madera del nogal que nunca dio nueces haga milagros tras ponerlo en un altar. Resulta vomitivo escucharle, ver el descaro y el cinismo de este gran embustero, que además se atreve a hablar de honradez, de buenos y malos o de regeneración democrática.

Dice el primer ministro del corrupto Reino de España: "España es una gran nación. Nos sentimos orgullosos y por eso miramos al futuro con optimismo".

Sin duda España debe ser una gran nación, con la cantidad de ineptos y ladrones que nos han gobernado y gobiernan lo extraño es que todavía seamos una nación. No tenemos motivos para sentirnos orgullosos y orgullosas por la corrupción que impera en todas las instituciones del Estado. Ni por estar a la cabeza de desempleo, provocados por criminales leyes que favorecen el despido y propician el terrorismo social. Con casi seis millones de parados y paradas, más de dos millones de familias con todos sus miembros en paro, más de medio millón de españoles y españolas exiliad@s, lo que la inepta ministra del paro llama "movilidad exterior" que en realidad es exilio forzado. Ni por que los bancos roben a los ciudadanos y ciudadanas sus casas con la complicidad del Estado, con 500 desahucios al día de los cuales muchos terminan en asesinatos de carácter terrorista. Tampoco podemos estar orgullosos y orgullosas de que mueran los enfermos y las enfermas en los pasillos de los hospitales, o muchos y muchas deban elegir entre dar de comer a sus hijos e hijas o medicarse. Tampoco podemos estar orgullosos ni orgullosas de nuestro sistema educativo, cada vez más masificado y clasista, donde estudiar para los hijos e hijas de los y las pobres es cada vez más difícil, incluso para muchos niños y niñas es difícil hasta comer, siendo líderes junto con Rumanía en pobreza infantil de Europa, mientras se regala el dinero a empresarios/as sin escrúpulos afines a fascismo patrio, que hacen del derecho a la educación su gran negocio.

¿Cómo mierda vamos a mirar al futuro con optimismo si no tenemos cuentas en Suiza?

Seguimos con las mentiras y medias verdades: "La economía española es la que más crece de la zona euro".

La economía de ellos, de los grandes empresarios/as, que fabrican en China, la India o Tailandia y venden aquí, la de los banqueros/as, rescatados con dinero del pueblo y que continúan con sueldos galácticos, la de los corruptos/as que ni están en la cárcel ni se les espera, continúan en los despachos de las instituciones. La economía de las familias ven como cada día ganan menos y les cuesta más llegar a fin de mes, o de semana.

"No hablamos de brotes verdes, sino de raíces vigorosas".

Lleva razón, mucha razón, raíces vigorosas ancladas en la dictadura fascista de la cual es heredera la actual monarquía, el Régimen y por supuesto el Partido Popular. 

Más cinismo de don Mariano, que ha calificado el año 2012 como "el del aguante", a 2013 como "el de las reformas", a 2014 como "el de la recuperación" y 2015 como "el año de la bajada de impuestos, del afianzamiento del empleo y de perseverar sin descanso en los esfuerzos reformistas".

El 2012, lleva razón fue el año del aguante, pero también el 2013 y está siendo el 2014, el aguante y la paciencia del pueblo español ante la tiranía de un gobierno digno heredero de la peor tiranía fascista habida en España, esperemos que el despertar comenzado este año sea el de la recuperación de la dignidad arrebatada por unos y unas criminales al pueblo y seamos capaces de dar el puñetazo en la mesa para acabar con este estado de injusticia social.


El fascista que habla de democracia y regeneración democrática o como nos toma por imbéciles a toda la ciudadanía española:

"España es una democracia avanzada, pero tenemos la responsabilidad de fortalecerla y mejorar las instituciones. Por ello, antes de terminar el año quedará aprobada la Ley de Transparencia y Buen Gobierno".

Al golpe de Estado municipal le llama democracia, al cambiar la ley para evitar perder los ayuntamientos le llama fortalecer las instituciones y a la tiranía, opacidad, la mentira y la ineptitud la llama transparencia y buen Gobierno. Un poco de por favor, está claro que habrá muchos imbéciles que crean sus mentiras, otros que sean claramente cómplices de su tiranía, pero a quienes tenemos criterio que no nos tome por imbéciles, que no tod@s l@s español@s votamos dos veces a quien nos ha engañado una (toco madera que yo nunca he sido cómplice de este tirano).

Sus palabras suenan a amenazas de más fascismo criminal, es la zorra que quiere guardar el gallinero, que lo haga o no dependerá de nosotr@s, no de él.


¡¡¡Salud y República!!!


Paco Arenas