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lunes, 17 de agosto de 2015

79 Años del Fusilamiento de Federico García Lorca (I)


Mañana se cumplirán 79 años que estamos, que nos dejaron sin un gran poeta, sin una gran persona; 79 años de un crimen, de uno más entre otros miles... que sesgaba la vida de unos de los grandes poetas y dramaturgos de las letras españolas, máxime figura de la Generación del 27.

Desde aquí, queremos hacerle un pequeño homenaje a este poeta que, aunque internacionalmente conocido, supo llevar la cultura al pueblo, y supo decir como nadie las grandes miserias de España. 

En la madrugada del 18 de agosto de 1936, mañana hará 79 años, Federico García Lorca fue fusilado junto a un olivo en la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar. Se trataba del final de una historia llena de rivalidades políticas en la ciudad en la que habitaba "la peor burguesía de España", como dijo el poeta. También fue el comienzo de otra historia plagada de silencio, un tiempo de fosas cerradas sobre las que se dejaban piedras, desmemoria y vergüenza (El País, 10 de diciembre de 2009). 

Para rendir este pequeño homenaje nos vamos a servir de una de las obras más estremecedoras que se hayan escrito sobre el hecho de su muerte, el poema "El crimen fue en Granada", escrito por otro grande de la literatura española, Don Antonio Machado, en 1937:

EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA

          1.El Crimen

     Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos; 
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-
... Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada.

          2.  El poeta y la muerte

     Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
-Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque- yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!".

           3.

     Se le vio caminar...
                          Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!



FUENTES: El País, Wikipedia, Google, federicogarcialorca.net

viernes, 27 de febrero de 2015

La memoria silenciada de los crímenes franquistas en Córdoba


El documental Dejadme llorar. El genocidio olvidado rescata los testimonios de las víctimas del franquismo en Córdoba y su provincia donde se contabilizaron más de 12.000 muertes.


"No se podía llorar a los muertos, no se podía hablar de ello, el miedo lo invadía todo. Durante los cuarenta años del franquismo estas familias estuvieron siempre marcadas y ahora, otros cuarenta años de democracia después, aún no se les ha reconocido como víctimas de las atrocidades más horribles". Las palabras del periodista Jordi Gordon relatan la realidad silenciada de las miles de víctimas del franquismo en Córdoba y su provincia a las que trata de dar voz en su documental Dejadme llorar. El genocidio olvidado para rescatar de la memoria callada los hechos que acaecieron en Córdoba durante el régimen.

El documental cuenta como narrador con la voz del historiador Francisco Moreno que, durante 35 años, ha dedicado su investigación a recoger testimonio y desentrañar los crímenes que el franquismo llevó a cabo en Córdoba y su provincia, donde se contabilizaron más de 12.000 personas asesinadas, casi todas ellas en los primeros quince años de la dictadura.

Junto a la narración de los hechos, las voces en primera persona, los testimonios de las víctimas que aún viven, de quienes entonces eran niños y ahora en su vejez aún no han visto reconocido el sufrimiento que vivieron "arrebatados de los brazos de sus padres asesinados, les quitaron la familia, les despojaron de sus bienes, los arrojaron a la miseria, sin sus casas, les quitaron sus vidas", cuenta Gordon.

"Aún hoy hay 4.000 cadáveres enterrados en fosas comunes en los cementerios de San Rafael y La Salud -en la capital cordobesa- pero la memoria colectiva no lo conoce, se ha callado, se ha silenciado y olvidado", denuncia el periodista. Y aún hoy, apunta, "hay personas que cuentan que siguen viviendo con miedo, traumatizadas, sin que se les haya hecho justicia ni curado sus heridas".

Y en esta presentación del avance del documental, Gordon aprovecha para recordar que, en esta Córdoba, "una ciudad ligada siempre al encuentro, al diálogo, se haya tapado y silenciado el genocidio de miles de personas que no apoyaron el golpe militar" de Franco. "Nos olvidamos de lo que pasó aquí mismo", lanza como reflexión y apunta su constatación de que "en España hay víctimas de primera que son la del terrorismo, a las que se le hacen todos los reconocimientos, y víctimas de segunda que son las del franquismo a quienes nadie escucha".

Dejadme llorar. El genocidio olvidado -que estará terminado en esta primavera con la inclusión de los testimonios del juez Baltasar Garzón que quiso investigar los crímenes franquistas y de la jueza argentina María Servini que lo hace actualmente desde el país sudamericano- "es un grito en nombre de los Derechos Humanos", clama su director. "No sólo es un problema de memoria, es también un problema de solidaridad porque es hora ya de que la sociedad haga de una vez por todas sus tareas democráticas".



FUENTE: CORDOPOLIS

miércoles, 18 de febrero de 2015

El Gobierno cierra filas ante la ONU y recurre a la Ley de Memoria Histórica que dejó sin fondos

PUBLICADO POR PÚBLICO | Alejandro Torrús | 10-09-2014



Cierre de filas total y absoluto.

Ante el duro informe del relator especial de la ONU para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, Pablo de Greiff, el Gobierno español ha reaccionado matando al mensajero en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. La representante de España ha calificado el informe a ratos de "erróneo", otras de "inexacto", así como ha acusado al relator de la ONU de "olvidar" reunirse con otras asociaciones de víctimas de la dictadura que consideran que "el mayor triunfo de sus pretensiones" ya se había logrado: "la consolidación de la democracia". Eso sí, no ha sabido concretar a qué asociaciones se refería tras ser preguntada por víctimas de la dictadura al término de la reunión.

Así, la representante de España ante la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra, Ana María Menéndez, ha llevado a cabo una encendida defensa de la Transición, de la Ley de Amnistía y el papel del Poder Judicial respecto a la impunidad de la dictadura franquista. Menéndez ha esgrimido que las víctimas pueden acudir a los tribunales por la vía contencioso-administrativa para negar que exista la impunidad judicial del franquismo y ha sacado a flote la Ley de Memoria Histórica como un conjunto de medidas de "reconocimiento y de carácter simbólico" para las víctimas, a pesar de que el Partido Popular la anuló de facto dejándola sin fondos. De hecho, las exhumaciones se están realizando con voluntarios y con el dinero de los familiares de las víctimas.

El principal argumento del Gobierno del Partido Popular ante la ONU se ha sustentado en el consenso político de la Transición y en el convencimiento de que "el olvido y el perdón" eran la única vía para "la reconciliación". "La Transición española es un caso especial porque constituye una reconciliación nacional sin justicia penal de acuerdo a la decisión consensuada por la inmensa mayoría de fuerzas parlamentarias elegidas de manera libre y democrática", ha señalado Menéndez.

Ante la exposición de Menéndez, Pablo de Greiff, que ha leído previamente su informe, ha señalado que la asistencia y reparación de las víctimas "no es un asunto de políticas partidistas o programas políticos, sino de principios y derechos que conciernen a todos. España puede hacer mucho más". Cabe destacar que ninguna víctima de la dictadura ha podido participar en un debate donde una vez más son la principal ausencia.


El presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos en España y promotor de la llamada Querella Argentina, Jacinto Bonilla, ha querido destacar en declaraciones a Público que el relato de la representante española es "erróneo de raíz". 

"Esta justificando el no cumplimiento de las obligaciones internacionales contraídas por España en virtud de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas y la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, entre otras, por motivos de conveniencia política en un momento dado como fue la Transición", señala Bonilla, que explica que confrontar "razones jurídicas con razones políticas", como ha hecho la representante española, es "negar el Estado de Derecho".

Por su parte, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha calificado en un comunicado como "lamentable" la internvención del Gobierno ante el Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos. "Resulta lamentable ver que en una democracia como la española, delitos de lesa humanidad, que no pueden prescribir por ninguna ley de amnistía, son archivados sin llevar a cabo la más mínima atención a los familiares que han sufrido los delitos más graves que se pueden cometer contra un ser humano: detenerlo ilegalmente, torturarlo, asesinarlo y esconder su cadáver", ha asegurado Emilio Silva, presidente de la ARMH.


El viernes fue el turno para la exposición del informe que elaboró el grupo de trabajo de Naciones Unidas contra las desapariciones forzadas en su visita a España durante el pasado mes de septiembre de 2014. La delegación tenía como objetivo esclarecer si el Estado español cumple con su obligación de investigar los crímenes cometidos por la dictadura franquista y de reparar a las víctimas.

Las observaciones preliminares del grupo de trabajo fueron contundentes. Entre otras aseveraciones, el grupo instó al Estado español a juzgar las desapariciones que tuvieron lugar durante la Guerra Civil y la dictadura, así como a emprender las reformas necesarias para que la Ley de Amnistía no sea un obstáculo. Además, recomendó al Gobierno a dotar de contenido y fondos la Ley de Memoria Histórica y a colaborar con las asociaciones memorialistas y de víctimas. Así lo explicó el autor del informe, Ariel Dulitzky, en una entrevista concedida a Público.

Sobre este último informe se pronunció Alberto Ruiz Gallardón en el pleno del Senado. El entonces ministro de Justicia señaló que el Gobierno "discrepa claramente" con algunos aspectos que recogen los informes de la ONU sobre los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo, sobre todo, en la derogación de la Ley de Amnistía de 1977.


FUENTE: Publico.es

martes, 27 de enero de 2015

La Comisión pola Memoria Histórica reclama la retirada de 52 símbolos franquistas en la ciudad

Pazo de Meirás, en Sada
Solicita que se devuelva al patrimonio público el pazo de Meirás y la Casa Cornide.


La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica depositó esta mañana en María Pita una carta dirigida al alcalde a modo de moción para la retirada de la simbología franquista que todavía hay en la ciudad, y que va desde la retirada de los cuadros de regidores que gobernaron durante la dictadura, hasta el cambio de nombre de varias calles, así como los títulos de hijos adoptivos.

En total, en la moción, entregada por el secretario de esta entidad, Rubén Afonso Lobato, se solicita la eliminación de 52 símbolos franquistas. El texto, que se insta a refrendar en el pleno municipal, incluye 23 calles, 21 distinciones honoríficas, 4 nombres y placas de grupos de viviendas y otros 4 monumentos, placas y escudos.

Aunque algunos de estos símbolos, según reconoce en el texto, ya han sido retirados, la mayoría continúa, en especial los relativos a nombres de calles vinculados a la etapa de la dictadura franquista. En la moción se explica que el pleno municipal del 7 de septiembre de 2009 ya aprobó la eliminación de los 52 símbolos franquistas, aunque ésta no se llegó a completar. Solicita también la colocación de una placa en el Palacio Municipal de María Pita "que recuerde y honre a todas las personas que trabajaban en el ayuntamiento y que fueron asesinadas o represaliadas después de la sublevación militar de 1936" y también insta a que se recuerde a las personas que estuvieron en presidio por este motivo, se realice un reconocimiento institucional de las víctimas de la dictadura y se apoye la querella de Argentina para que se juzguen los crímenes del franquismo y la derogación de la Ley de Amnistía de 1977.

Por último, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica reclama la devolución al patrimonio público de dos propiedades de los descendientes de Franco en la provincia: el pazo de Meirás, en Sada, y la Casa Cornide en A Coruña. 

Casa Cornide en A Coruña


FUENTE: La Voz de Galicia

lunes, 22 de diciembre de 2014

Ariel Dulitzky: "Se necesita abrir las fosas para poder cerrar las heridas"


El experto del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas cree que la Ley de Memoria Histórica necesita un cambio de "espíritu" y afirma que para que la Ley de Amnistía deje de ser un estorbo es suficiente con un cambio de interpretación de los jueces. 


Ariel Dulitzky es experto del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre desapariciones forzadas. Llegó a España el domingo de la semana pasada junto a Jasminka Dzumhur y hasta ayer, lunes, ha estado manteniendo reuniones con autoridades, víctimas de la dictadura franquista y expertos en legislación en materia de derechos humanos y memoria histórica. La labor del grupo ha sido la de examinar las principales iniciativas y políticas emprendidas por el Estado español sobre cuestiones relativas a las desapariciones forzadas o involuntarias de personas, y analizar en particular los aspectos concernientes a la justicia, la reparación y la memoria.

Las observaciones preliminares del Grupo de Trabajo fueron contundentes. Entre otras aseveraciones, el Grupo instó al Estado español a juzgar las desapariciones que tuvieron lugar durante la Guerra Civil y la Dictadura, así como a emprender las reformas necesarias para que la Ley de Amnistía no sea un obstáculo. Además, recomendó al Gobierno a dotar de contenido y fondos la Ley de Memoria Histórica y a colaborar con las asociaciones memorialistas y de víctimas.

En su informe preliminar han calificado de "lamentable" la situación de impunidad para los casos de desapariciones forzadas ocurridas durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. ¿Han manifestado al Gobierno y a las autoridades con las que se han reunido este calificativo? ¿Cómo han respondido?

Sí, se lo dijimos en la reunión de esta mañana [por ayer]. Nos escucharon atentamente y sobre ese aspecto aún no hemos recibido respuesta. Esta tarde les hemos enviado nuestras conclusiones preliminares, similares a las que presentamos aquí, y ellos hicieron algunas precisiones pero sobre este tema puntual, no nos han dicho nada.

"El Estado debe reparar a las víctimas con urgencia. No queda tiempo"

Tiene que ser un punto algo vergonzoso que vengan de la ONU para calificar de "lamentable" la situación de impunidad.

Sería bueno poder preguntarle a ellos.

También han constatado en sus observaciones la ausencia total de investigación judicial alguna en curso y el hecho de que ninguna persona ha sido condenada. A lo largo de su experiencia profesional, ¿ha visto situaciones similares de no reconocimiento e impunidad absoluta de los crímenes de una dictadura en un Estado democrático integrado en la UE como es el español?

Nosotros no comparamos situaciones de un país con otro. Lo que sí hemos visto en otros países donde ha habido patrones de impunidad es que siempre han podido ser quebrados por decisiones de los jueces, impulsos de los familiares o por respaldo de los poderes políticos. Por tanto, hemos visto que es posible pasar de la impunidad a la justicia parcial o plena. Pero es un proceso de muchos años.

En España han casi 40 años desde que murió el dictador. ¿Estamos dentro de la media de tiempo necesario para quebrantar la impunidad?

Cada proceso nacional requiere el tiempo que requiere. Nosotros sí vemos el efecto que transcurre el efecto del tiempo. En el caso español nosotros creemos que produce dos efectos que requieren que el Estado actúe con más diligencia y urgencia. El primero es que las últimas personas que vieron con vida a los desaparecidos hoy tienen más de 80 años. Por otro lado, los testigos que han visto donde los ejecutaron y donde están los cuerpos también tienen esa edad. La única forma de darle una satisfacción a esas personas es que hoy, no mañana, el Estado actúe con urgencia. No hay tres o cuatro décadas para dar respuesta.

Por otro lado, la evidencia física cada vez es más difícil de recuperar. La recuperación de documentos, cadáveres, etc. Todo esto hace que sea necesario más urgencia en las investigaciones, las excavaciones, en la preservación y descubrimiento de otros documentos, ordenación de archivos . El transcurso del tiempo nunca puede servir como excusa para que el Estado no actúe. Al contrario, debe servir para hacer una investigación más profunda.

Acabo de nombrar a las víctimas. Ustedes se han reunido con más de un centenar de víctimas y asociaciones. En el informe alaba el trabajo de las víctimas y las asociaciones memorialistas para la recuperación de la memoria. ¿Le ha sorprendido de alguna manera el espíritu de lucha de hombres y mujeres con más de 80 años que siguen reclamando verdad, justicia y reparación y que hacen un trabajo que ustedes señalan que debe realizar el Estado?

Dos reflexiones. El Estado sí ha delegado muchas de sus responsabilidades en estas asociaciones y eso sí es un problema aunque nosotros creemos que las asociaciones civiles no pueden ser sustituidas por el Estado por muy proactivo que este sea. Sí que me ha sorprendido, aunque no lo reflejamos en el comunicado de prensa, la juventud de la sociedad civil española en materia de Memoria. La mayoría asociaciones se han constituido en la década del 2000. En otros países tienen 20 o 30 años de existencia. En parte, esta juventud explica porque la respuesta del Estado español se empieza a producir a mediados del 2000.

Ley de Memoria

"La filosofía de la ley de Memoria Histórica debe cambiar".

La mayor respuesta por parte del Estado fue la Ley de Memoria Histórica. Ustedes la califican de "limitado alcance" y han criticado la carencia de presupuesto para su implementación. ¿Qué recomendaciones hacen al Gobierno para mejorar el alcance de la Ley?

Lo primero que debe cambiar es la filosofía de la Ley. Es decir, actualmente los familiares y las asociaciones son los que tienen que solicitar y el Estado en lugar de hacer una investigación da subvenciones. Tendría que ser: el Estado investiga, sistematiza la información, pone la información a disposición de toda la sociedad y se apoya de manera coordinada con familiares, asociaciones y Comunidades Autónomas.

Lo segundo, es que la Ley tendría que contener una obligación de un Plan Nacional de Búsqueda de desaparecidos. Nosotros sabemos que la búsqueda será muy difícil y que muchas de las personas desaparecidas nunca podrán ser identificadas, pero hay que analizar esto.

En tercer lugar, también debe haber una investigación de toda la información disponible. Hoy la información está completamente desperdigada y el Estado no compila ni analiza la información para poder hacer una investigación oficial estatal.

En cuarto lugar, la Ley no establece reparaciones económicas serias ni mecanismo de rehabilitación. Muchos de los testimonios hablan de los efectos psicológicos y el Estado nunca asumió estos efectos.

¿Han pedido explicaciones al Gobierno de por qué han dejado la Ley de Memoria sin presupuesto?

Sí y nos han dicho que fue una decisión fruto de la crisis económica y financiera que vive España. Lo otro que nos han dicho es que las demandas de subvenciones han bajado en los últimos años como preveía la Ley. Esta respuesta se la trasladamos a los familiares y organizaciones y recibimos una consistente respuesta de que las asociaciones quieren hacer muchísimas exhumaciones y no tienen fondos y no pueden hacerlas. Todas nos han dicho que si se hiciera una nueva convocatoria habría cientos de peticiones de subvenciones. Otra cosa es que la Oficina de Atención a las víctimas ha sufrido una variación de su nombre desapareciendo el concepto de víctimas. Muchos nos han dicho que no se trata solo de una cuestión de economía. La explicación que nos dieron actores de la sociedad civil es que era una opción política.

¿Y entre las dos versiones, usted con qué se queda?

La división de percepciones no es sólo cosa de España. Ocurre en muchos países. Lo que sí que hemos visto aquí es que el Gobierno tuvo la voluntad de explicarnos por qué hace lo que hace y por qué no hace lo que no hace a diferencia de otros gobiernos. Esto es interesante.

Cuando Mariano Rajoy era líder de la oposición y no había crisis económica, llegó a decir que su futuro Gobierno no daría ni un euro a la Memoria Histórica. Supongo que este dato ayuda a averiguar si las decisiones son económicas o políticas.

Nos facilitaron esas declaraciones y las escuchamos. No obstante, nosotros tenemos que evaluar políticas públicas de los Estados y no valoraciones de los candidatos a presidente del Gobierno.


Abrir las fosas

"Las desapariciones forzadas no son una cuestión del pasado sino una cuestión del presente".

Sobre las mejoras que me ha enumerado de la Ley de Memoria. Usted ha nombrado la necesidad de España de crear un el plan nacional de búsqueda de víctimas de desapariciones forzadas. Sectores de la sociedad española afirman, sin embargo, que la apertura de las fosas significa reabrir heridas y que por tanto hay que dejarlas cerradas. ¿Qué opina de esta afirmación?

Nosotros defendemos que las desapariciones forzadas no son una cuestión del pasado sino una cuestión del presente. Las heridas no están cerradas. No se pueden reabrir porque las heridas nunca se cerraron. Las víctimas y sus familiares nunca han podido tener su duelo. El duelo necesita tener un lugar donde representar el dolor de la separación con su ser querido. Esto nunca lo tuvieron los familiares de los desaparecidos. De modo, que las heridas no pueden estar cerradas. La apertura de fosas significa cerrar las heridas. Nosotros ponemos el mismo énfasis en tema de justicia como de verdad.

Hablaba de reparación económica, ¿ustedes defienden una reparación económica a las víctimas o, al menos, la devolución de las propiedades que fueron confiscadas durante la Guerra Civil a los llamados perdedores?

Eso sucedería en una Ley que hiciera una reparación integral sobre todos los aspectos y cuestiones sucedidas en la Guerra Civil. Si la reparación forzada implicó violaciones del derecho a la propiedad es algo sobre lo que nosotros no nos pronunciamos. La experiencia nuestra es que en las desapariciones forzadas, muchas veces, la reparación principal no es la económica sino la verdad y la justicia. Si España debe reparar económicamente o no a las víctimas es una cosa que debe hablar el Estado con las víctimas.

Valle de los Caídos

"Uno nunca puede saber que el Valle de los Caídos fue un lugar de enterramiento"

Ayer [por el domingo] visitaron el Valle de los Caídos. Quería preguntarles sobre lo ocurrido allí y lo que se les contó por parte de las autoridades. También preguntar si les dijeron que muchos de los cuerpos que allí yacen fueron robados a las familias de cementerios y fosas comunes.

El Valle de los Caídos es un ejemplo de que el Estado español no ha investigado toda la información disponible. Nos dijeron que en este lugar había personas enterradas de los dos bandos y que alrededor de 12.000 cuerpos estaban sin identificar. Sin embargo, podíamos presumir de qué bando eran las víctimas por el lugar de enterramiento. Les preguntamos si habían hecho un análisis del lugar de donde provenían los cuerpos para saber si hay más desconocidos de un bando u otro, si habían ido a archivos militares, civiles, donde fuera para investigar donde murieron y cómo. La respuesta volvió a ser no. El Estado tiene la información pero no la procesa. Es un ejemplo mínimo, pero allí hay 12.000 cuerpos y el Estado no trata de averiguar quiénes son.

Sobre el tema de la autorización familiar, nosotros preguntamos en el Valle. Nos dijeron que los desconocidos no tenían autorización familiar y que los demás, supuestamente, sí. Lo que nos han dicho es que no tienen forma de comprobar cómo se realizó esa autorización. Todo esto no se ha investigado. Sí que nos han dicho que la exhumación sería en algunos sectores imposible y en otros casi imposible. Hay que debatir el destino del Valle pero no es nuestro trabajo.

¿Puede ser un lugar de memoria, como sostienen sectores de la sociedad española, un lugar donde Franco está definido como anterior jefe de Estado?

Mi primera impresión al visitar el Valle de los Caídos es que uno nunca puede saber que es un lugar de enterramiento y nuestra recomendación es tomar como base del debate que debe tener la sociedad española el informe que realizó el comité de expertos (formado por Zapatero al final de su segunda legislatura). Hay solamente dos tumbas con nombres. Los otros 35.000 no tienen ninguno. Este es un tema que hemos visto.

¿Y su sensación personal cuando llegó allí? ¿Tuvo la sensación de poder entender algo de lo que sucedió en España visitando el Valle?

Yo al ver ese monumento mi primera pregunta fue: Yo, no siendo católico, ¿quisiera que mi memoria quedara preservada aquí? Ese símbolo excluye a los que no son cristianos. Esa fue mi primera impresión.

Ley de Amnistía

"La Ley de Amnistía no puede ser obstáculo para una investigación judicial".

En el informe preliminar, también han recomendado dejar sin validez jurídica la ley de amnistía en lo referente a la investigación de desapariciones forzadas. En España, la ley de amnistía ha sido considerada por muchos como la base de la transición y el perdón. ¿Puede una ley del olvido y no la investigación de la verdad ser base suficiente para una democracia?

Nosotros decimos que muchas veces son necesarios procesos de reconciliación para poner fin a dictaduras y a desapariciones forzadas. Lo que creemos es que la Ley de Amnistía no puede ser obstáculo para una investigación judicial y nuestro entendimiento es que no era ese el objetivo de la Ley de Amnistía del 77. Esta ley era para liberar a presos políticos y reintegrarlos a la vida política. No estaba pensada para frenar investigaciones judiciales. De modo, que treinta años después se haya descubierto la Ley de Amnistía con otro objetivo me genera dudas de si no hay otras interpretaciones posibles.

Ustedes han solicitado que esta ley deje de tener efectos jurídicos, pero no han sido los únicos. Diversos organismos internacionales, como ustedes señalan, también lo han solicitado. ¿Cuando hay tantas peticiones y ningún cambio legislativo, se puede interpretar una falta de voluntad política dentro del Estado español?

Un ejemplo. Estuve hace un año en Chile. La Ley de Amnistía de Chile sigue vigente pero hay 800 militares en prisión. No es una cuestión de la Ley sino de la interpretación. No hubo voluntad del poder legislativo para eliminar esta ley. No hubo voluntad del poder ejecutivo para eliminarla. Hubo voluntad del Poder Judicial para dejar de aplicarla. Por tanto, no se necesita ni al poder legislativo ni al ejecutivo, se necesita al judicial.

¿Entonces el problema está en el Poder Judicial español?

Las razones por las que se produce lo que se produce las desconocemos. Lo que sabemos es que el Poder Judicial ha cerrado todas las investigaciones. Quedan dos pero que no avanzan. Los motivos los debe decidir la sociedad española. Si es politización, formación de los jueces, forma en la que se eligen los jueces o cómo promoción, el tipo de carrera, el tipo de ingreso... Son todo factores que pueden contribuir. Es la sociedad española la que debe encontrar los errores.


Publicado en Público, el día 1 de octubre de 2013 | Por Alejandro Torrús

domingo, 14 de diciembre de 2014

La ONU lo tiene claro: España tiene que juzgar o extraditar a los franquistas

El informe del Relator Especial de Naciones Unidas advirtió a España de que "sólo podrá denegarse la extradición de los acusados si la justicia española inicia las investigaciones y juzga a los responsables".



El nuevo ministro de Justicia, Rafael Catalá, no tiene dudas. A pesar de "no conocer" la orden cursada desde Argentina contra 19 franquistas (Antonio Barrera ha fallecido) se ha atrevido este miércoles a adelantar que en España hay "una Ley de Amnistía aprobada en Cortes" y que los delitos de los acusados están "prescritos". Pero la valentía del ministro no llegó hasta ahí. Acto seguido comparó el procedimiento anterior cursado contra Billy el Niño y Jesús Muñecas por presuntas torturas con la nueva lista de 19 franquistas, entre los que se encuentran ministros de la Transición como Martín Villa, imputado por la muerte de cinco obreros en una manifestación, y Utrera Molina (el suegro de Gallardón), por haber convalidado con su firma la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich.

Para "no conocer la orden", el ministro de Justicia se lanzó bien a la piscina. Cabe recordar al ministro que un presunto delito de torturas no es lo mismo que convalidar una sentencia de muerte desde los sillones del Consejo de Ministros y que, por tanto, el procedimiento judicial no puede ser similar. Además, Catalá debería conocer que en el tiempo transcurrido entre las peticiones de extradición de Billy el Niño y Jesús Muñecas y la petición de extradición de 19 franquistas ha habido interesantes e importantes pronunciamientos internacionales sobre la interpretación que la Justicia española hace de la Ley de Amnistía de 1977 y que emplazan a España a cooperar con la llamada querella argentina.

El más importante de estos pronunciamientos fue, sin duda, el debate vivido en el XXVII Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el que España fue una de las grandes protagonistas. Allí se presentaron dos informes demoledores sobre la impunidad de la que goza el franquismo en España y sobre el obstruccionismo de la Justicia en relación a este tema. Los informes fueron elaborados por el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas, por una parte, y el Relator Especial sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, Pablo de Greiff.

Este último informe es clarividente. El Relator Especial de la ONU advirtió a España de que tiene "la obligación internacional" de "extraditar o juzgar" a los franquistas reclamados desde Argentina y que "sólo podrá denegarse la extradición de los acusados si la justicia española inicia las investigaciones y juzga a los responsables". Asimismo reclamó al Gobierno de Rajoy "asegurar la colaboración de la justicia española con procedimientos judiciales en el exterior". 

La recomendación de la ONU fue clara y taxativa. ¿Ha argumentado el ministro Catalá, por tanto, que las extradiciones no pueden producirse porque los implicados ya están siendo o ya han sido juzgados en España, tal y como reclama la ONU? No. El ministro argumenta, como ya hizo la Audiencia Nacional en el anterior procedimiento judicial referente a Jesús Muñecas y Billy el Niño, que los inculpados están protegidos por la Ley de Amnistía aprobada por las Cortes en octubre de 1977.


Pero, ¿qué dice la ONU sobre esta Ley de Amnistía y de la actitud del Estado y de la Justicia de utilizarla como justificante para no investigar los crímenes cometidos durante la dictadura, la Guerra Civil y la transición? El Relator Especial vuelve a ser contundente: España debe "privar de efecto las disposiciones de la Ley de Amnistía que obstaculizan todas las investigaciones y el acceso a la justicia sobre violaciones graves de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y el fraquismo". Dicho de otra manera, la Ley de Amnistía no puede ser jamás una excusa para no investigar violaciones de derechos humanos.

Contradice tratados internacionales

El Relator Especial de la ONU recalca, además, que la práctica del Estado español de archivar la "totalidad de los casos presentados ante la justicia española por crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo (...) contradice las obligaciones internacionales en materia de derecho a la justicia" vulnerando también "el derecho a la verdad". Expresamente, la Ley de Amnistía contradice, entre otros compromisos internacionales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que fue suscrito por España y publicado en el BOE el 30 de abril de 1977. Seis meses antes de que las Cortes aprobaran la Ley de Amnistía en octubre del 77. 

Este compromiso internacional señala en su artículo 15 que aquellas personas que cometieron actos delictivos conforme a los "principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional" pueden ser juzgados y condenados aunque no fueran hechos delictivos según el derecho nacional en el momento en el que se cometieron. Es decir, los crímenes del franquismo pudieron ser legales conforme a la ley española del momento pero contradicen los principios del derecho internacional, por lo que pueden ser juzgados y condenados. El Estado español se comprometió a una cosa en el ámbito internacional y estableció una ley que operaba en sentido contrario en apenas seis meses.

Por último, el Relator Especial de la ONU concluye recordando a los profesionales de la Justicia española que en "países que no han derogado leyes de amnistía" (como es el caso de España), "algunos tribunales han encontrado interpretaciones (...) que no han impedido la investigación y el procesamiento de presuntos responsables de violaciones a los derechos humanos". Una bonita manera de recordar a los jueces españoles su responsabilidad en el hecho de que la Ley de Amnistía continúe siendo usada como parapeto para frenar el derecho a la justicia, la verdad y la reparación de cientos de miles de ciudadanos de todo el Estado.


FUENTE: Público

martes, 4 de noviembre de 2014

La ciencia franquista buscó sin éxito el ‘gen rojo’ en 50 reclusas de Málaga

Documento de la prisión provincial de Málaga durante la Guerra Civil

En mayo de 1939 el afamado psiquiatra franquista Antonio Vallejo Nájera se trasladaría hasta la prisión provincial de Málaga para someter a un importante experimento racial a 50 presas republicanas, elegidas de entre todo el grupo de edades. Sus investigaciones en la cárcel le permitieron degradar hasta sus últimas consecuencias la figura de aquella mujer republicana, que tachaba en sus estudios como un "ser degenerado, lleno de ferocidad y de rasgos criminales". Publicaría años más tarde en la "Revista Española de Medicina y Cirugía" el prestigioso artículo recordando la temible influencia del "gen rojo" y la necesidad de extirparlo de entre los vencidos. 

Nada se conoce de la identidad de aquellas mujeres que estuvieron expuestas durante largos días a los humillantes tests psicológicos a que fueron sometidas. Con papel y pluma, el psiquiatra redactaría en un amplio informe caracterizando a sus víctimas. Aquellas "mujeres marxistas" eran cincuenta: 33 condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y las 7 restantes tenían penas de entre 10 y 15 años. Ningún archivo pone nombres y apellidos a estas presas malagueñas, aunque se conoce como el temido psiquiatra las consideraba peligrosas por diferentes niveles de grupos, considerando "las más degeneradas" a las que eran marxistas y catalanas.

La crudeza de sus documentos despierta escalofríos al relatar la terrible humillación a la que fueron sometidas estas republicanas. Entre las conclusiones Nájera apuntaría que "la mujer roja y la mujer en general tenía rasgos físicos de extraordinaria inferioridad con respecto al hombre". Además señala como otro de los puntos más importantes que "el marxismo y la revolución unidos a la mujer debían ser tratados médicamente, no políticamente". Para este médico era una cuestión de absoluta obviedad pensar que eran "débiles mentales y analfabetas". 

EL TEMIDO GEN ROJO

"Este psiquiatra creía que existía el gen rojo, creía que las mujeres tenían un virus que era necesario extirpar y que ser de izquierdas tenía una inconfundible relación con la perversión humana", apunta Esperanza Bosch, autora del estudio La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nájera. Ante esta creencia y el éxito absoluto de las teorías de Nájera en la posguerra, las mujeres republicanas comenzaron a sufrir la verdadera degeneración por parte de la dictadura franquista. Bosch apunta que "a estas mujeres les quitaron a sus hijos para destruir sus mentes y anular sus voluntades". Tampoco se sabe a ciencia cierta si los niños de aquellas mujeres sobrevivieron en medio de los experimentos, siendo finalmente exterminados para eliminar cualquier posibilidad de "intoxicación" de aquel gen.

Tal y como se ocurrió en la Alemania nazi posterior, el franquismo presentó estudios a través de personalidades reconocidas de la época, como el de este psiquiatra, que crearon un patrón de exterminio que justificaría las políticas contra la llamada "Anti-España" llena de "masones, comunistas, librepensadores anarquistas y republicanos".

Además Nájera, nombrado jefe de los servicios psiquiátricos de Franco, se encontraba fuertemente influenciado por las doctrinas alemanas de higiene racial que luego se llevarían hasta sus extremos más pavorosos en los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Aquellas cincuenta presas fueron el primer material de estudio.


FUENTE: Andalucesdiario.es

jueves, 9 de octubre de 2014

La Memoria Histórica, Rajoy y el Franquismo

El borrón y cuenta nueva que supuso la vegonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible.


A nadie puede engañar el PP en el tema de la Memoria Histórica. Un año más la ley (LMH) queda sin presupuesto, sin dotación económica en los Presupuestos Generales. Antes de llegar al poder, Rajoy ya anticipó que no iba a dar ni un solo euro para que esta Ley pudiese cumplirse. Ya en 2007, recién aprobada la ley, prometió derogarla cuando llegase al poder, finalmente, de momento, no la ha derogado pero la ha dejado sin presupuesto desde que llegó a Moncloa, que para el caso es lo mismo, y suprimió la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, encargada de coordinar las exhumaciones de los restos de los desaparecidos.

La escusa esgrimida de la situación económica no tiene defensa alguna, máxime si tenemos en cuenta las subvenciones que se dan cada año a "fundaciones" como FAES (758.000 euros) o la Pablo Iglesias del PSOE (405.000 euros). Si lo anterior no es suficiente, por poner otro ejemplo de los muchos que hay, para nada influye la crisis en la donación anual (con dinero de todos) a la Iglesia Católica, una donación con la que con el importe de un solo mes ya se supera el total recibido por la LMH desde 200, en siete años.

Quiero incidir también en mi rechazo total a la repugnante calificación como "ayudas" a las víctimas, de un dinero destinado a cubrir unos gastos de exhumación e identificación que deberían correr íntegramente a cargo del Estado, ya que es el Estado el responsable de hacer justicia y reparar los daños ocasionados por esa España que lo sigue siendo.

Buena parte de la opinión pública se manifiesta en contra de destinar partidas económicas para un asunto al que incluso califican de, no sólo innecesario, sino también de suponer la apertura de unas heridas que deberíamos haber cerrado en 1978. Los que esto predican no se encuentran entre los herederos de las víctimas, la mayoría se encuentran entre los herederos de los verdugos. Cuarenta años tuvo el franquismo para hacer "justicia" a sus víctimas, todas fueron reconocidas y sus herederos y familias debidamente pensionados por el Estado, incluso haciéndoles merecedores de ciertos privilegios de todo tipo. Unas pensiones y unos privilegios que pagamos entre todos los españoles. No parece pues razonable que hoy se obstaculice a los herederos de las víctimas republicanas de la guerra civil y del franquismo al menos la posibilidad de dar digna sepultura a sus antepasados. Hacerlo como lo hace el Partido Popular sí que, desde luego, supone no ya la apertura de heridas, sino aumentar la ya de por sí extrema gravedad de las mismas.


El borrón y cuenta nueva que supuso la vergonzosa Ley de Amnistía, convirtiendo a los asesinos en intocables ante la justicia, para nada impide que el daño causado por ellos se repare en la medida de lo posible. Es más, en dicha Ley, se debería haber incluido el reconocimiento a las víctimas, su localización, exhumación e identificación, que menos a cambio de "archivar" cientos de miles de crímenes. Si me apuran, los llamados padres de la Constitución, teniendo en cuenta de donde veníamos y venimos, bien podrían haber articulado en su texto los derechos de esas víctimas que lo fueron y que lo siguen siendo. Pero no, ni una cosa ni la otra, tuvimos que esperar 30 años desde el perdón oficial a Franco y a los franquistas para que el PSOE sacara adelante la Ley de Memoria Histórica, una ley con muchas carencias y errores pero que al menos promovía, entre otras cuestiones, la dignificación de los injustamente asesinados y hechos desaparecer.

El Partido Popular luchó con todas sus fuerzas para que la LMH no viera la luz, una vez aprobada sigue luchando con todos los medios a su alcance para que no se cumpla, no ya en lo relativo a las exhumaciones sino también en lo que atañe a la provocadora presencia en nuestras calles y edificios de los más rancios símbolos de la dictadura, símbolos que son ilegalmente protegidos por aquellos alcaldes nostálgicos del franquismo que abundan y mucho en las filas del Partido Popular y casos aislados entre los del PSOE como el del alcalde de Vigo.

Desde mi ignorancia jurídica me atrevería decir que el Gobierno que preside Rajoy está cometiendo un delito de prevaricación cuando impide que una ley se pueda desarrollar y cumplir sin más motivos que sus propios intereses. Acudir a la falta de medios económicos es una escusa burda. La dotación inicial que el PSOE fijó para esta ley en 2008 fue de 6 millones de euros, una cantidad que hoy representa escasamente un 0,6% de los presupuestos generales, dotación sobre la que se pueden admitir recortes en base a la situación económica, pero que de ninguna manera dichos recortes pueden ser del 100%.


Una actuación, la del Gobierno de Rajoy, que no puede ser más que el fruto de su vocación franquista, tardofranquista o neofranquista, no hay otra explicación posible. Los organismos internacionales condenan unánimemente que aún hoy en día existan fosas comunes repartidas por toda la geografía española y de forma contundente exigen al Gobierno español que se ponga fin a esta situación. La respuesta del Gobierno ha sido, una vez más, dejar la LMH sin dotación presupuestaria. Para ellos las víctimas republicanas de la guerra civil no existen. Existen para ellos las de ETA, las del 11M..., producto de acciones terroristas, pero no las provocadas por el franquismo en ejercicio de un auténtico terrorismo de Estado que se prolongó durante 40 años, vulnerando desde principio a fin la Declaración Universal de Derecho Humanos.

Ante este nuevo agravio, ¿qué debemos hacer? ¿Callar y padecerlo? Desde 2011 un pequeño grupo de ciudadanos y ciudadanas se reúnen cada jueves en la Puerta del Sol de Madrid manifestándose por la impunidad de los crímenes franquistas, reclamando justicia y reparación para las víctimas, apenas un par de docenas de personas pidiendo justicia para cientos de miles de españoles y españolas. Nadie les hace caso, pero desde sus convicciones y su inalterable memoria saben que son necesarios y necesarias, que son todo un ejemplo moral y así, con su tenacidad, hacen realidad la frase de Bertolt Brecht:
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles".
Las calles españolas no exigen que la LMH se cumpla. Hay "mareas" que justamente reivindican derechos y libertades de todo tipo, pero ninguna que reclame la dignificación de los republicanos/as arrojados/as a fosas comunes y cunetas con un tiro en la nuca. La solidaridad con estas víctimas simplemente no existe. Los medios de comunicación callan, los políticos también. Sólo los descendientes de las víctimas luchan a través de las asociaciones para la Memoria Histórica (con mayúsculas), una lucha que ya debería haber terminado y que se presume interminable.

Si las fuerzas políticas de la oposición lo estiman "conveniente" bueno sería que por todos los medios a su alcance forzaran al Gobierno a incluir la dotación para la LMH en los presupuestos que se están debatiendo en el Congreso, no hacerlo les convierte en cómplices de esta, para mí, prevaricación. 


Benito Sacaluga


martes, 30 de septiembre de 2014

"Franco mató a toda mi familia"

"Siempre me he sentido abandonado por España. Nadie hizo nada por nosotros y por eso nunca quise volver allí", asegura Félix Amat, de 87 años.

El Habana llega a Southampton con los niños vascos, 25 de mayo de 1937-

75 años después de su evacuación, algunos de los 'niños' vascos cuentan en la SER cómo vivieron su exilio en Inglaterra lejos de sus padres. Algunos volvieron a reencontrarse con sus tierras, pero más de 250 personas no fueron reclamadas por nadie y han pasado su vida lejos de España. 

En 1937, durante la Guerra Civil Española, casi 4.000 niños y niñas del País Vasco fueron evacuados a tierras británicas. El Habana, un buque inglés con capacidad para 400 personas, se acercó hasta el puerto de Santurtzi (Bizkaia) y los trasladó hasta Southampton, en Inglaterra. Dejando atrás su tierra y sus padres, sólo llevaban consigo algo de ropa y un cartón donde figuraba su nombre y un número de identificación. 75 años después de esa evacuación, algunos de esos "niños" vascos cuentan su historia a la SER.

Cuando Bene González subió al Habana tenía 15 años. Al estar su padre en la guerra, lo más duro para ella fue dejar sola a su madre. "La separación de mi madre fue un trauma terrible porque yo era la mayor de mis hermanos y estaba muy apegada a ella" lamenta Bene. El viaje en barco fue una de las peores cosas que recuerda. La marea era fuerte y el Habana tenía capacidad sólo para apenas 400 personas. El miedo que caracterizaba el rostro de todos los niños que había a su alrededor fue lo que más la impresionó "esos niños lloraban de forma diferente. Los niños de ahora gritarían de pánico pero ellos lloraban en silencio y llamaban a su amaxo". 

Una vez en el Puerto de Southampton, había unos autobuses que llevaron a los niños y al personal docente y sanitario hasta los campamentos. "Llevábamos una vida aburrida. El día se nos hacía muy largo porque no había mucho que hacer", recuerda Bene. Uno de los peores momentos fue la noticia de la caída de Bilbao, "aquello era terrible, todo el mundo lloraba porque lo primero que pensamos era que si Franco había entrado a Bilbao habría matado a nuestros padres".

Más tarde, los niños fueron trasladados a las colonias, a Bene le tocó ir a Escocia donde asegura que llevaba una buena vida. Pero ella añoraba el día en el que pudiera volver a España y ver a sus padres. "En la colonia estaban preocupados porque ya se veía venir la Segunda Guerra Mundial, por eso yo tuve mucho miedo. Y menos mal que nada más llegar a España es cuando empezó la Guerra, aunque algunos se tuvieron que quedar porque sus padres fueron asesinados. Pero yo me alegro mucho de haber vuelto", celebra Bene González.

Otros "niños" no tuvieron tanta suerte. Una amiga de Bene, que se llamaba Encarnación Benavente, quedó desamparada y la acogió una familia inglesa. "Con 18 años, se casó con un marino de guerra y poco después tuvo un hijo. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, nos cuenta Bene, "empezó a trabajar en una fábrica porque su marido estaba en la Guerra y entonces enfermó de tuberculosis. Murió con 22 años dejando solo a su hijo, que apenas tenía dos años".

Para esta mujer de 90 años, la evacuación no fue cuestión de republicanos ni de franquistas, "tenía el objetivo de alejarnos de las bombas y fueron dos bandos en lo que desgraciadamente fue una Guerra Civil, en la que lucharon hermanos contra hermanos. Es lo más triste", concluye Bene.

La experiencia para Félix Amat fue totalmente diferente. Para él y para sus hermanos fue un viaje divertido en el que pudo disfrutar del mar y lo veía como una oportunidad de ver otro país lejos de lo que sucedía en ese momento en España: "yo no recuerdo que fuera tan horrible. Lo único duro que hubo es que no podíamos comer bien porque nos mareábamos", cuenta Amat. "Mis padres me explicaron que tenía que irme fuera durante 3 meses por la guerra y por los bombardeos. Durante esos días, la gente venía a Bilbao con sus maletas y sus animales porque pensaban que allí estarían más protegidos", explica este hombre que tiene ya 87 años.

El año anterior a su llegada a Inglaterra, se había celebrado la coronación del Rey Jorge VI y las calles aún permanecían decoradas por eso, nos cuenta Félix que "la llegada al puerto de Southampton fue divertida. Pensábamos que las banderas y la decoración era nuestro recibimiento, pero no fue así. Guardo muy buenos recuerdos de esa etapa de mi vida. Mi niñez en la colonia fue como un paraíso lejos de la Guerra". De los 4.000 niños, al menos 250 no fueron reclamados por sus padres después de la guerra. Félix Amat es uno de los que se quedaron en Inglaterra: "mis hermanos y yo no podíamos volver porque no sabíamos donde estaban nuestros padres. Después de 75 años todavía estamos aquí".

Pero Félix Amat tampoco quería volver a España porque ya se había hecho a la vida inglesa: "después de terminar la Segunda Guerra Mundial yo ya tenía novia. No quise volver porque no quería dejarla en Inglaterra". Aunque ese no fue el único motivo que le retuvo en esas tierras. Cuando localizó a su familia le comunicó que la posguerra en España estaba siendo muy dura y además "habían mandado una carta para que yo hiciera el Servicio Militar, pero como no estaba en Bilbao pues no la podía hacer. Cuando quise volver no me querían dar el pasaporte español porque me consideraban un prófugo". Pero por todo lo que pasó, Félix Amat no ha echado en falta España: "soy más inglés que español. Siempre me he sentido abandonado por España y por eso nunca he tenido ganas de volver".

José Armolea tenía tan sólo 13 años cuando sus padres le dijeron que él y su hermano tenían que coger ese barco para no morir en la Guerra Civil. Vivía en Portugalete desde donde zarpó el Habana: "vimos ese barco llegar un par de días antes". A pesar de escuchar a diario el sonido de las bombas, Armolea recuerda su vida en Bilbao como la mejor etapa de su vida. El viaja duró 48 horas y para José fue algo difícil de comprender: "no entendíamos lo que estaba pasando, ese campamento era enorme y estaba lleno de niños. Pero al principio no fue una dura experiencia, porque estaba convencido de que ganaríamos la guerra y la vuelta estaba cerca", recuerda José, ahora con 86 años. A Armolea no le gustó mucho Inglaterra. "Teníamos que hacer turnos para que cada día uno fuera a por la comida porque hacía mal tiempo y eso que la comida era inglesa y muy rara. Además teníamos que dormir en colchones de paja". Como al resto de niños, sus padres le aseguraron que iba a ser cuestión de 3 meses y que estaría en buenas manos. Pero las cosas no fueron tan bien como él se esperaba: "lo diré una y mil veces, Franco mató a toda mi familia".

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, José Armolea fue trasladado a Bournemouth con una familia inglesa que se hizo cargo de él hasta que empezó a trabajar. "¿Que qué pensaba? Pues que he tenido mucha suerte al tener una familia aquí y sólo trataba de vivir de la mejor manera posible. Es una situación difícil de entender y de explicar".


FUENTE: Cadena Ser | Imane Rachidi | 08-04-2012

Impugnando la impunidad. Las víctimas del franquismo frente al Estado


[El texto que se publica a continuación son las conclusiones del trabajo firmado por Ángel del Río y Félix Talego y que puede ser consultado íntegramente en la web todoslosnombres.org].

El análisis de algunos de los significados más relevantes que se ponen en juego en las dos acciones simbólicas descritas -el agravio de la figura del general Gonzalo Queipo de Llano por las mujeres activistas en la Macarena y la rememoranza de los represaliados por sus descendientes y por las asociaciones memorialistas en la Plaza de la Gavidia- pondrá de manifiesto que son ambos actos políticos de impugnación de la impunidad de la dictadura franquista y de denuncia de la transición al régimen democrático vigente. Su significación general es por tanto convergente, si bien algunos de los temas de ambas acciones son singulares y requieren una mirada más focal.

Ambas acciones constituyen procedimientos para invocar una categoría específica de antepasados, aquellos que fueron víctimas de la represión franquista. Este ejercicio de traer, de hacer presentes bajo la especie de ausentes a esas personas y rescatarlas así del olvido es seguramente el resorte que más contribuye a la fuerza impugnadora de las dos acciones, como de todas aquellas en las que se les hace presentes. Ellos son los testigos, el testimonio de crímenes sobre los que sigue pendiente la actuación de la Justicia, no tanto de la justicia positiva -que aquí y ahora tantas veces se les niega-, sino de la idea universal de Justicia que emana de las declaraciones de derechos de la modernidad y de la concepción universalista -monista en cierta forma- del ser humano como sujeto de dignidad inalienable. Tanto en el acto periódico de la Gavidia como en el puntual -en principio- de la Macarena, hemos visto que vivos y muertos actualizan la comunidad de los que esperan Justicia y acusan a los verdugos.

LA DIGNIDAD PROFANADA: UN CRIMEN NEFANDO

Pero podemos afirmar, más incisivamente, que son sobre todo las víctimas, a través de sus mediadores -familiares y activistas del memorialismo, el pacifismo y el feminismo de la resistencia y el cuidado- los que concentran la fuerza impugnadora. Porque sus espectros, materializados en reliquias, como nombres, fotos, objetos personales, murales, lugares de la memoria y, por supuesto, los propios deudos (el memorialismo ha desarrollado una etiqueta o norma de reliquias en las que no podemos detenernos aquí) son seres que expresan valor sagrado negativo o impuro, según el cosmos valorativo que encierra el Derecho Natural moderno sustanciado en las declaraciones y cartas de derechos. Esto es porque la dignidad inherente de las personas que son reconocidas y contadas como víctimas ha sido profanada; o se ha cometido con ellas un crimen nefando -si quieren evitarse términos que despierten suspicacia entre los que consideran que no es pertinente utilizar categorías religiosas en este contexto-. Por tanto, ha tenido lugar en ellas la vulneración de los fundamentos legítimos que inspìran las comunidades políticas modernas, de todo Estado que se predique democrático y de derecho. Hay un desorden, un caos que ellas testimonian y que no puede resolverse más que purificándolas, restituyéndoles su dignidad inherente. Ello solo puede ocurrir con la celebración de un gran ceremonial expiatorio que asuma la comunidad a la que interpelan y que señale a las víctimas propiciatorias, los profanadores.

Éste es el juicio que demanda el movimiento memorialista, que se erige en la voz de las víctimas. Los actos de denuncia descritos y otros del mismo tipo no son rituales, sino acciones simbólicas de las víctimas y sus portavoces por medio de las cuales interpelan a la comunidad exigiendo justicia, pidiendo lo que les pertenece, su dignidad. Mientras esa ceremonia expiatoria no tenga lugar no puede restituirse el orden sagrado en que se funda el derecho moderno por lo que continúa una ilegitimidad de origen, un baldón que se extiende sobre todo el corpus del derecho positivo y el orden legal.

VÍCTIMAS PENDIENTES DEL DUELO

En el caso del Estado español, esta ilegitimidad de origen que el memorialismo actualiza en sus actos en el espacio público o internos se orienta necesariamente, más allá incluso de la conciencia de los actores memorialistas, a la denuncia de la transición a la democracia y del mismo régimen democrático vigente. Entender esto requiere recordar que nuestras comunidades políticas, los estados, como todas las comunidades humanas, las constituye un tipo específico de trama y transacción entre los vivos y los muertos, que es el vínculo moral. Los muertos pertenecen a la comunidad, pero a condición de que transiten el rito del duelo según el canon que en cada comunidad esté establecido. Ese canon define y prescribe el lugar que ocupan, las categorías distinguibles y el modo de comunicación con los otros integrantes de la comunidad, los vivos. Y los duelos, como todo ritual, son actos colectivos, en los que participa y sanciona desde luego toda la comunidad, directamente o a través de sus jerarcas institucionalmente autorizados. Esto no ha ocurrido con las víctimas que el memorialismo invoca, continúan irredentos, pendientes del duelo.

Como queda dicho, los familiares y los activistas los están rescatando del olvido paciente y pertinazmente y nos los hacen presentes a todos en su condición de ausentes (muy otra a la de olvidados), exigiéndonos todos ellos que procedamos a ejecutar el duelo largamente postergado, para que ocupen el sitio que les corresponde entre todos los muertos reconocidos por la comunidad. Este pulso colectivo está suponiendo también, obviamente, un pulso por la redefinición de los valores sobre los que debe asentarse la comunidad y los fundamentos del derecho: el memorialismo representa una apuesta por la valorización de los principios de justicia y dignidad y soslayamiento de la dialéctica vencedores-vencidos. Porque el memorialismo no pide execrar o abominar a los torturadores y violadores, sino su relegación de los altares y frontispicios a la condición común de muertos anónimos, para que puedan incorporarse las víctimas al panteón común en la condición igual de personas.

DOS RITUALES IMPRESCINDIBLES

Son dos, pues, los rituales que tiene pendientes el régimen democrático español para hacer honor a los principios del derecho universal moderno: uno primero de expiación que señale a los profanadores e incorpore a las víctimas, y uno segundo que restituya a estos muertos al lugar que les corresponde. Adentrándonos más en las implicaciones de la expiación y duelo pendientes, observamos que la comunidad interpelada no es sólo ni fundamentalmente la comunidad que se articula institucionalmente en el Estado y que constituye a sus integrantes en ciudadanía. Lo es, pero no sólo: lo es también la comunidad humana universal, ese sujeto colectivo único y último que nos constituye a todos en persona, sujetos inalienables del derecho a la dignidad y a la integridad. El memorialismo se dirige a las dos y de las dos exige respuesta: una la representa el Estado y sus jerarcas, la otra se corporifica en ciertos organismos que entienden del derecho internacional y los tribunales nacionales o internacionales que entienden y reconocen los crímenes de lesa humanidad, es decir, los crímenes imprescriptibles, los crímenes profanadores, atentatorios de la condición esencial humana.


FUENTE: Andaluces.es